Mis Pequeñas Cosas

sábado, 14 de octubre de 2017

La higuera "loca"

La higuera “loca”

...De pequeña,cuando acompañaba a mi
abuelo al huerto,me gustaba degustar los
ricos higos blancos,de la gran higuera que
cubría con sus tortuosas ramas,gran parte
de la choza y corral de las gallinas.

..Sin embargo,la otra gran higuera,rodeada
de chumberas,no obsequiaba,con los
exquisitos frutos,permaneciendo,olvidada
apartada,triste y enmudecida. Ni los bulliciosos
gorriones,negros estorninos y bellas oropendolas
visitaba,aquel enorme,árbol,el cual solo ofrecía
pequeños frutos,de amargo sabor.

...En mi inocencia infantil,ávida de respuestas
que satisficiera,mi curiosidad,preguntaba a mi
abuelo,con rostro circunspecto y serio...¿Abuelo,
porqué esa higuera,no ofrece,ricos higos blancos?
.-Esa higuera es loca,hija mía.-
Aquella respuesta,de mi abuelo,me dejaba con
dudas y volvía a preguntar...¿Y porqué esta loca?
Mi abuelo, observando mi rostro y sonriendo,haciendo
gala de ironía,guasa y gracejo andaluz,me daba esta
respuesta...La higuera se volvió loca,porque un año
que presumía,de tener exquisitas brevas de color
negro azabache,una bandada de grajillas,despojaron
sus ramas y no dejaron un mísero fruto,desde entonces,
al comprobar que no podía presumir,alardear y
fanfarronear,ante las otras,por poseer las mejores
brevas del huerto, que atrayera todas las aves
quedó abatida,hundida,volviéndose loca al comprobar
que al año siguiente, sus frutos,eran pequeños,amargos
y desagradables.


Oh,abuelo, vaya historia,me da pena que la pobre higuera
quede ahí olvidada,recluída,apartada y que solo sirva para dar sombra....¿Se podría curar?...preguntaba a mi abuelo,con rostro
serio,propiciando que mi abuelo sonriera,mostrándome solo
los dientes premolares de su despoblada boca.
..-Claro,hija,que se podía curar,aunque sus efectos no son inmediatos,tendría que pasar un largo tiempo antes de que vuelva
a deleitarnos con ricas y sabrosas brevas.

¡¡Por favor abuelo,haz que de nuevo la higuera,comience a dar exquisitos frutos!!....exclamé,con algunas lágrimas,sobre mis ojos...
Lo intentaré pequeña,aunque no te puedo garantizar nada,esa higuera ya es vieja y no sé si podrá resistir la cura.

Pasado un largo tiempo,de nuevo me encontraba,con mi abuelo en el huerto....¡¡Ahora es el tiempo,propicio,adecuado y favorable...hija!!!...exclamó mi abuelo, entrando en la choza,para coger una enorme hacha y una vieja escalera de madera.
Ajena a lo que sucedía yo jugaba con los gatos,mientras mi abuelo,se dirigía a la enorme higuera “loca”...
¡¡Abuelo,abuelo,que vas a hacer,vas a cortar la higuera!!...exclamé con rostro serio..-tu calla,como te dije voy a curar a la higuera...replicó mientras ascendía,por aquellos peldaños de madera...¡¡¡Vas a curarla con una hacha!!!...exclamé...


Jajajajajaja,volvió de nuevo a sonreír mi abuelo,mientras agitaba la enorme hacha....¡¡Sí, la voy a curar y esta es la mejor medicina...jajajajajaja!!...exclamó mi abuelo entre fuertes risotadas.
Ignorante a lo que allí ocurría yo seguía jugando con los felinos...Transcurridas casi dos horas,mi abuelo había dejado la higuera,con solo media docena de ramas,totalmente pelada. Su vegetación frondosa,exuberante,espesa y densa,había sido reducida y ya apenas daba sombra.
Sonriendo y en plan metafórico,pronuncié estas palabras..
¡¡Abuelo, la has dejado igual que el maestro barbero deja a hermano,cuando corta el pelo de su larga cabellera!!...-jajajaja..-volvió a sonreír mi abuelo.
A la mañana siguiente,nos dirigimos,al huerto de Dolores “Rambla” allí a los pies de grandes pinos piñoneros,unas higueras de sabrosas brevas,nos daba la bienvenida,entre cánticos de mirlos,estorninos,oropéndolas y rabilargos.
Armado con una sierra,mi abuelo cortaba varias ramitas,vigorosas que renuevan las higueras cada primavera.
Con las ramas cortadas,nos dirigimos de nuevo al huerto,para injertar las yemas de la ramas cortadas en la higuera de Dolores, en la higuera loca,con un sistema al que mi abuelo llamaba “escudete”
Con una navaja,bien afilada,mi abuelo cortaba unos trocitos de corteza,con cuidado de no dañar la yema interior y lo injertaba en las ramas de la higuera loca,donde antes había hecho unas incisiones en forma de cruz,una vez injertada,con una especie de cinta plástica,cubría la zona,dejando solo al descubierto el pequeño brote.
Esta labor la realizó,en todas las ramas que había cortado....¡¡Ya solo queda esperar,hija...y que la madre naturaleza haga su labor!!...exclamó mi abuelo poniendo punto y final a su trabajo.

Transcurrido casi un mes,de los injertos,mi abuelo visitaba de nuevo la higuera para ver la evolución de las ramas injertadas....¡¡Bien ,parecen que han cuajado...voy a retirar la cinta plástica!!....exclamó.
Desde ese momento mi abuelo visitaba la higuera con cierta regularidad,hasta el momento que aquellos pequeños injertos se convirtieron en grandes ramas,comenzando a dar los pequeños frutos,que más tarde se convertirían en sabrosas brevas.

...¡¡Oh abuelo,que maravilla,has curado a la higuera,eres un gran doctor!!...exclamé mientras besaba,su rostro....gracias hija a ti,por recordarme que la higuera,estaba enferma y necesitaba una buena cura...jajajajaja.

Ha transcurrido mas de cuarenta años y visito el huerto...la gran higuera que un día mi abuelo recuperó,ha sido cortada,los nuevos inquilinos alegan que la higuera ofrecía mucha sombra,para cultivar y por eso decidieron cortarla...Abandono el huerto entre lágrimas,recordando con nostalgia,aquellos años que acompañaba a mi abuelo hasta el huerto,donde saboreaba las exquisitas brevas y jugaba con los gatos.

La higuera “loca”.....Un cuento de Marcos Tenorio... 2017.

miércoles, 11 de octubre de 2017

La Pateja.

La pateja.

..Al abrir la habitación,donde
guardo los recuerdos de antaño
me encontré sobre la pared,
sostenido por un viejo clavo
la “pateja” que usaba mi abuelo
para sacar los cubos,que habían
caído al pozo.

...Oleadas de recuerdos,surcaron
por mi cerebro, algunos tristes y amargos
pues algunas patejas,eran usadas
para izar a la superficie personas
que se habían arrojado a pozos .

Tristes recuerdos,que traté de olvidar
para concentrarme y recordar,aquel extraño
artilugio,que colgado de la pared de la
choza, infundía en mi persona,miedo,pavor
y pánico,cuando en edad temprana,logré
visualizarlo por primera vez.

Años más tarde,tuve que usarla por primera
vez,pues sin querer,arrojé el cubo,hasta el
fondo del pozo. Temiendo que mi padre,
reprochara mi aptitud,me dispuse usar
aquel extraño artilugio que tanto pavor
me causaba de niño.

Con alegría y jubilo,celebré,cuando por fin
tras varios intentos,logré enganchar el cubo
que ascendía,desde las profundidades.


...Usábamos el agua,para todo, aunque
gran parte de ella fuera destinada para
saciar la sed de gallinas,cerdos y algún
felino,de los muchos que habitaban por
aquellos lares.
Disfrutaba,mi abuelo,regando tomateras
pimenteras y pepineras,una vez regadas
el agua sobrante,era arrojada sobre un
níspero,de sabrosos frutos,color pajizo.

...Agua de pozo,cristalina,pulcra y limpia
vertida,sobre paneras,acompañada de
jabones artesanos,dejaban la vestimenta
y ropas de casa,impecables,impolutas
y perfectas,para ser secadas sobre la
verde hierba.

...Agua de pozo,evacuadas en botijos
enfriada y refrescada,por la arcilla
sacia la sed,en los largos días de
verano,ideal para gazpachos y rebajar
los grados del anisado.

Marcos Tenorio....2017.

lunes, 9 de octubre de 2017

El viejo candil.

El viejo candil.

El viejo candil,que tantas veces iluminó
la choza de mi huerto,permanece olvidado
en un rincón del vetusto armario.
En noches de tormenta,de truenos y rayos
mi madre solía contarme cuentos,bajo la
sutileza y delicadeza,de tu sensible halo
de luz,que oscilaba y temblaba,con el
viento que se colaba a través de las rendijas
de puertas y ventanas.

Cuantas veces,iluminaste el trayecto,sostenido
por la mano temblorosa,de mi abuelo,cuando
dirigía sus pasos hasta la estación de trenes...
Cuantas veces,esclarecistes,en la oscuridad
absoluta de aquellas galerías el rostro ennegrecido
del minero.
Cuantas veces,alumbrastes,nuestros rostros
sonrientes,en el momento que la luz eléctrica,se
ausentaba,mientras jugábamos al parchís en casa
de Juana.


Oh, viejo candil,objeto deseado,antaño,permaneces
oxidado e ignorado,la luz eléctrica,te desplazó del lugar
que tantos años,ocupaste,ofreciéndonos tu luz,
tenue,lánguida y apagada,con la que me aficioné
a leer a Poe,Wilde,Lovecraft,sugestionado,por
el leve mecimiento,balanceo y vaivén,de tu pequeña
llama,reflejada en las paredes.

Unas lágrimas,desciende,por mis mejillas,mientras
quito las telarañas,recordando,aquellos años,cuando
acompañaba a mi abuelo hasta el huerto y al regresar
nos guiabas,por el camino del vaciadero,entre grandes
eucaliptos,brezos,tomillo y romero.

Marcos Tenorio....2017.

sábado, 7 de octubre de 2017

El Lúgano.

El Lúgano


Una fría tarde de diciembre,de la década de los setenta,me encontraba en el huerto,con mi abuelo Juan,en esos momentos llegó mi padre,bastante entusiasmado...
exclamando...¡¡Hijo,en casa, en la jaula de trampa del jilguero,hay un lúgano,rondando!!...

Oh,un lúgano, es precioso,a ver si tenemos suerte y lo cogemos..-pronuncié con entusiasmo.

De momento,atendimos a los cerdos con su ración diaria de comida y también las gallinas,recogimos los huevos y nos dispusimos volver para casa.

El trayecto hasta casa se me hizo corto,pues estaba deseando,ver, si el magnífico ejemplar de lúgano,había caído en la jaula de trampa,del jilguero, la cual,armábamos a diario,para atrapar algún congénere de nuestro jilguero,chamariz,jamás o verdón.


¡¡Sí,ha caído,en la trampa!!...exclamé con bastante alborozo,júbilo y alegría.
En un instante,mi padre bajó la jaula,y retiró el lúgano con cuidado.
Este lúgano se lo daremos a abuelo Juan,pues el jamás que tenía falleció este verano pasado...enuncié.

¡¡No te olvides escaldar la jaula!!...exclamó mi padre.
Al rato,ya tenía el lúgano,en la jaula de mi abuelo,con su ración de alpiste y agua limpia...¡¡Que bonito son,estos pajarillos ,suelen cantar mucho!!...exclamó mi abuelo,con inusitado entusiasmo.
Habituado a su nuevo hogar,pronto nuestro lúgano comenzó a deleitarnos,con una sinfonía de trinos y gorjeos que alegraban la calle.

Cantaba al despuntar la mañana,cuando las locomotoras,hacían sonar las bocinas para dirigirse a Corrales.
Cantaba,por el mediodía, cuando Francisco “el niño”hacía sonar la trompeta,que anunciaba,los barrenos desde Sierra Bullones.
Cantaba,por la tarde,mientras escuchaba los vencejos,surcar los cielos de Tharsis,en busca de insectos.
Cantaba,con el crepúsculo,anunciando el final del día y cantaba por la noche,cuando mi abuela se dirigía hasta la cocina,para preparar la cena.
Llegado el otoño,en temporada de paso,solía sacar al lúgano hasta el cabezo,para cazar algunos congéneres con liria de suela de zapatos.
Arrogante,presuntuoso y altanero,competía con ejemplares de algunos compañeros,a los cuales acallaba,demostrando orgullo,soberbia y vanidad.
Con el paso de los años,mi abuelo,comenzó a sentirse mal,por bronquitis y pulmonías mal curadas.
El pajarillo,en acto premonitorio,presintiendo y presagiando,un fatal desenlace,dejó de cantar.
Ya no cantaba,al escuchar las locomotoras,desde la estación,ni tampoco cuando Francisco tocaba la trompeta,menos aún cuando en las tardes,los vencejos surcaban los cielos ni cuando el crepúsculo,anunciaba la llegada de la noche.
Mi abuelo falleció días después de nochebuena,poco días después, aquel tierno,pajarillo, de plumaje dorado y cante armonioso,melodioso y afinado nos dejó,quiso acompañar a aquella extraordinaria persona que con tanto mimo y cuidado,lo había halagado y agasajado.


El Lúgano.....Un relato de Marcos Tenorio...2017.

sábado, 12 de agosto de 2017

Las pequeñas tiendas de ultramarinos de Tharsis.

Las pequeñas tiendas de ultramarinos de Tharsis.


...Como hace años dediqué,una ilustración y relato, a las pequeñas tiendas de “chuches” del pueblo,quedaba un cierto vacío,pues también existía en aquellos tiempos y aún hoy día existe,pequeñas tiendas dedicada a la venta de ultramarinos. Productos de todo tipo
(Droguería,comestibles,papelería,ferretería,tabacalera) e incluso farmacia,con las clásicas pastillas para dolor de cabeza..(Calmante vitaminado,aspirina,optalidón..etc),eran vendidos en estas tiendas,cuyo horario se mantenía mucho más allá de la puesta de sol,e incluso ya cerradas,ofrecía sus servicios si la persona en cuestión necesitaba algo....Nos sumergimos en la nostalgia,y nos dejamos llevar por las olas,que surcan nuestro cerebro,y viajamos en el tiempo......Un día cualquiera de la década de los setenta....¿Mamá,nos puede hacer una tortilla francesa,para mi y hermana,con los huevos que papá ha traído del huerto?....-pues claro hijo, ahora mismo,saca la sartén del mueble...¡¡Anda,no tengo aceite!!..exclamaba mi madre,con tono preocupado...toma hijo,estas cincuenta pesetas,y vas a comprar a la tienda de “la García” un litro de aceite de oliva de la marca “carbonell”..-pero mamá,mira la hora que es,ya la tienda debe estar cerrada...-no te preocupes,Juan o Rosario,te atenderán...Como intuía,la tienda ya había cerrado,tras un largo día...unos golpes en la puerta,y unas voces lograban percibirse,tras sus gruesos muros...¿Quien es?..-replicaba una voz masculina..-yo, Juan...Un corto periodo de tiempo,y la puerta abría....¡¡Anda,Marcos,que deseas a estas horas!!..exclamaba,un cansado y soñoliento, Juan..-quería una botella de aceite de oliva,pero no recuerdo la marca..-a ver, tengo Koipe,carbonell..-si, esa es, carbonell...-Anda,toma el aceite..-muchas gracias Juan y buenas noches. Y es que las tiendas,de esta
forma,cercana,próxima,constituían una sólida base,que ofrecía sus servicios de manera desinteresada,cordial,afable y amable,cuando necesitabas algo en casa,sin respetar horarios,tuvieras dinero o no
para responder,porque,esa es otra cuestión,que sin duda no puedo dejar pasar por alto,en este pequeño relato,que escribo y que sin duda remarco en negrita. Muchas familias del pueblo,cuya unidad familiar,estaba formado por numerosos miembros,no podían de ninguna forma, llegar a fin de mes,debido a los sueldos miserables con los que obsequiaba,la compañía minera,a estos hombres que se jugaban la vida de manera diaria. Agotándose las necesidades básicas de alimentos,y no teniendo recursos económicos,para volver a llenar otra vez las despensas,había que recurrir después de intentarlo de todas maneras,a que las tiendas ofrecieran fiado,para una vez llegado a primeros de mes,cuando cobraban los obreros,poder satisfacer las cantidades anticipadas. No había problemas de ninguna manera y en todas las tiendas podría observarse,ensartado por un alambre puntiagudo,hojas de cuaderno o papel de traza,los nombres de las personas apuntadas con la cantidad adeudada. Una vez satisfecho el pago, estas hojas eran destruidas,por el dueño de la tienda.

En Cada barrio del pueblo,ubicadas en cuarteles,o casa nueva,se encontraban estas pequeñas tiendas. Muchas de ellas,aparte de vender los clásicos productos de comercio,nos obsequiaban con artículos artesanos,elaborados en casa,huerto u otras zonas,productos en su mayoría derivados de la matanza del cerdo,lácteos(vaca,cabra,oveja)aves de corral,frutas del tiempo,incluso dulcería,panadería bollería,todos ellos realizados por manos expertas,diestras y entendidas. De esta forma, cada pequeña tienda,poseía su especialidad,que llegada la época del año nos ponía a disposición para degustar,en forma de sabrosas aceitunas machacadas,chacinas,quesos,quesiños,pestiños,rosas,borrachos y un sinfín de productos elaborados de forma natural y sana,sin agregar sustancias aditivas,potenciadores de sabor,que pondrían en riesgo nuestra salud. Así crecimos los que conformamos,nuestra generación,degustando productos sanos,saludables y beneficiosos para que nuestro organismo rechazara cualquier tipo de enfermedad,que pudiéramos contraer.
Ya para terminar este pequeño relato,quiero recordar algunos nombres que se convirtieron según la barriada,a la que pertenecieras,en familiares,usuales y comunes....recuerdo sobre todo la zona por la que vivía,en Tharsis y la parte donde está ubicada la plaza de abastos....Juan el de la García,era conocido por el apellido de la familia de la mujer,tienda muy conocida,a la que siempre recuerdo con cariño y a la que está dedicada la ilustración...en productos artesanos,la familia García,nos obsequiaba con las ricas tortas y bollos,aparte también chacinas y huevos frescos...También posteriormente en el barrio se instaló la tienda de Francisca Gómez,familia con las que guardo una estrecha relación,excelentes personas que nos brindaron durante muchos años sus servicios,en una tienda que ofrecía de todo...Salva...la tienda de la “Sarba” primero en la calle,Madroñal,para después quedar ubicada,donde se encontraba la zapatería de Melchor,en la calle Luciano Escobar...la tienda de la “Sarba” nos ofrecía productos derivados del cerdo así como deliciosas aceitunas machacadas,es otra tienda que recuerdo con mucho cariño...En la calle Colón,estaba ubicada la tienda de Manuel Meníz,especializada en frutas del tiempo,que nos ponía a disposición una amplia variedad,para saborear,con total garantía de frescura. La tienda de Sacramento,también ofrecía una amplia variedad de productos,en la calle Madroñal,al quedar viuda la tienda pasó a formar parte de la familia de Epifanio Rodríguez, la cual sigue,hoy día ofreciéndonos sus productos, regentados por Epifanio Rodríguez y Agueda García. En la plaza de abastos,la tienda de Sebastiana,especializada en el exquisito bacalao,que cortaba en aquel famoso cortador al cual todos recordamos....Hay más tiendas que me dejo en el tintero,la cual quiero que recordéis en algún comentario,para que ninguna quede fuera....Y hasta aquí este pequeño recorrido por las distintas tiendas,y valga este homenaje que hago para todas ellas,para recordarlas con nostalgia y cariño,de un tiempo que permanecerá en nuestra memoria para siempre.


Las pequeñas tiendas de ultramarinos....Un relato de Marcos Tenorio.