miércoles, 30 de octubre de 2019

La Cabaña.

La cabaña

...La vieja cabaña, situada en la majada del campillo, ofrece un aspecto acogedor. Construida de roca, carbasa, tejas árabes y ventanas de maderas, con vidrios sujetados por masilla, que faltan en algunas zonas, haciendo rechinar estos contra la envejecida y carcomida madera, cuando el viento sopla del este. Su deteriorado aspecto externo, debido a la erosión, donde la carbasa ha desaparecido de las paredes, para dejar la roca desnuda, contrasta con un interior confortable, ofreciendo sus gruesos muros, calor en invierno y fresco en el verano. El inquilino de la cabaña, Juan el viejo, forma parte de un grupo de cinco pastores que guardan el extenso rebaño en las tierras limítrofes. Los cuatro pastores restantes, se trasladan de forma diaria desde Tharsis, situado a tres kilómetros de distancia, en dirección este, por donde el sol cada mañana, ilumina la vieja cabaña penetrando e invadiendo el interior con claridad absoluta de tonos dorados.


Reunidos los cuatro amigos, en una esquina de la calle Alicante, estos emprenden diariamente camino hasta la cabaña, donde cogerán y guiaran las cabezas de ganado ovino, hasta los ricos pastos de extenso campo que disponen. Tras la dura jornada, guardando los rebaños, los pastores regresan hasta la cabaña donde encerraran el ganado en sus inmediaciones, hasta la jornada siguiente. Minutos después, entran en la cabaña, donde el viejo Juan, ofrece café, junto al calor de un generoso fuego de cepas de brezo, ambiente idóneo para realizar lo que más anhela, leer párrafos de ilustres genios de la literatura de terror...(Poe, Lovecraft, Wilde) bajo una lumbre donde predomina el rojoscuro con las siluetas dibujándose sobre la pared, mientras las cepas se consumen. Estimulado por el ambiente recreado en la acogedora cabaña..el viejo Juan se dispone a leer un relato, actuando de forma dramática, en esta ocasión leerá un relato sobrecogedor del genio Allan Poe...
 
.”Una noche que entré en casa completamente borracho, me pareció que el gato evitaba mi vista. Lo agarré, pero, espantado de mi violencia, me hizo en la mano con sus dientes una herida muy leve. Mi alma pareció que abandonaba mi cuerpo, y una rabia más que diabólica, saturada de ginebra, penetró en cada fibra de mi ser. Saqué del bolsillo del chaleco un cortaplumas, lo abrí, agarré al pobre animal por la garganta y deliberadamente le hice saltar un ojo de su órbita. Me avergüenzo, me consumo, me estremezco al escribir esta abominable atrocidad...
 
Mientras Juan, termina su párrafo diario, en la intemperie, el viento del norte sopla con inusitada fuerza y en la lejanía puede escucharse tímidos ladridos de los perros mastines de “Camalarga” en el poblado abandonado del “Lagunazo”. Los cuatro amigos escuchan los relatos de Juan, con rostros serios, reflexivos, absorbiendo cada palabra que se desliza de sus labios y es que el modo de narrativa de Juan, hacen que se transporten en el tiempo al lugar y rememoren los hechos acaecidos en cada relato, de forma real.

Terminado el relato diario, los amigos retornan para el pueblo, cuando las primeras sombras del crepúsculo comienza a invadir los páramos. El viejo Juan, por su parte, permanece en la cabaña,rodeado de grandes perros mastines. Por el camino de vuelta hacia el pueblo, los amigos suelen comentar el relato que Juan ha leído esa noche.
 
..-¡El dichoso gato, me ha puesto la piel de gallina...que bien escribía ese tal Poe, me encanta estos relatos, sentir el miedo en cada poro de mi piel..y el viejo sabe contarlos y dar ese punto dramático a cada palabra que sale de su boca..parece real! 
 
Exclama, el más joven del grupo, llamado Juan Antonio.
 
..-Mira por donde, mi suegra posee un gato negro, después de haber escuchado este relato, voy a tener pánico cada vez que me encuentre frente a él.
 
Comenta, el mayor del grupo, llamado Epifanio.
 
..-No seas miedica, además los gatos negros traen suerte, esos relatos son pura fantasía.
 
Responde José, zanjando de esta forma la pequeña conversación.


Llegados al pueblo, los cuatro amigos siguen sendas diferentes, José, gira a la derecha para adentrarse en un barrio conocido como Umbría Madroñal, Juan Antonio, se queda en calle Alicante, desde donde parten diariamente, Epifanio, gira a la izquierda para adentrarse en una calle llamada Zorrilla y Florián, el que habita más lejano de todos, se adentra en la calle Luciano Escobar, para acceder hasta su hogar en la barriada de Santa Barbara, en el otro extremo del pueblo. Florián, camina por las callejuelas desiertas, mientras el viento sopla con fuerza sobre los tejados, penetrando sobre las lozas de las chimeneas, que emiten un lastimero sonido. Casi abandonando la calle, antes de acometer un pequeño descampado y enlazar con otra calle, Florián, observa lo que parece una inquietante figura, desaparecer tras los gallineros de madera, podrida y carcomida. Un escalofrío repentino invade su estado emocional, mientras surge curiosidad por ver que se ha ocultado tras aquellas podridas maderas. Enfundado en un grueso abrigo de lana, avanza, dando cortos pasos, su estado de excitación asciende a medida que se acerca hasta el lugar por donde ha desaparecido la espeluznante silueta, no encontrando nada, sólo innumerables ratones y cucarachas, alrededor de los desperdicios para los cerdos, que abuela Amalia, guarda en apestosos, hediondos, cubos de hojalata en el interior de los gallineros.


Al día siguiente, Florián, se presenta ante sus amigos con rostro serio.
 
..-¡Que te pasa Florian, no has descansado bien esta noche, os ha soñado con el dichoso gato negro!
 
Exclama, en tono jocoso y bromista Juan Antonio.
 
..-¡No os vais a creer lo que me sucedió anoche!
 
Exclama Florian, con rostro serio.
 
..-¡No, pero por la expresión de tu rostro, tuvo que ser algo poco agradable! 
 
Exclama, Juan Antonio.
 
..-¡Algo peor, yo diría que inimaginable, horrendo, espantoso..aún siento escalofríos!
 
Exclama Florian
 
..-Cuenta que te sucedió, es bueno compartirlo con los compañeros, así te podremos ayudar.
 
Responde, Juan Antonio.
 
..-Fue solo producto de mi imaginación, llevo días que no descanso bien, quizás fuera un perro o un gato al cual asocié con algo monstruoso, mi sugestión con el cansancio incluido, me jugaron una mala pasada sin mayor importancia.
 
Ya en la cabaña, los pastores tras dar los buenos días a Juan, comienzan a conducir los rebaños hasta sus destinos, donde la fresca y abundante hierba, saciaran y satisfarán los apetitos de los animales.


Solo, ante la inmensidad del enorme campo, entre jaras, brezos, tomillo y romero, Florián, guarda su rebaño, pensando en la visualización obtenida la noche anterior. Con los últimos rayos de sol desapareciendo tras el horizonte, los distintos pastores y rebaños retornan a su refugio en la cabaña, guiados por enormes perros mastines. Juan ya tiene preparado, un generoso fuego que mitigue el frio adquirido y la cafetera hierve con el agua a punto para acoger el café en su interior.
 
..-¡Que tal la jornada!.
 
Exclama, mientras, manipula algunos libros, para esta noche tiene preparado un relato de otro genio de la literatura de terror, nada menos que, Howard Phillip Lovecraft.

Estos libros de relatos habían sido heredados de su tía Josefa, muy asidua a los relatos de terror y autentica seguidora de los grandes genios del genero.
 
..-¡Queridos amigos, mientras disfrutáis del café, os leeré un nuevo relato, en esta ocasión titulado “Aire frío” perteneciente a Lovecraft..!
 
Exclama, mientras siente protagonismo, al observar a los cuatro amigos como observan sus movimientos con interés.
 
...”Me piden que explique por qué temo las corrientes de aire frío, por qué tiemblo más que otros al entrar en una habitación fría. Parece como si sintiera náuseas y repulsión cuando el fresco viento del ocaso se desliza entre la calurosa atmósfera de un apacible día otoñal. Según algunos, reacciono frente al frío como otros lo hacen frente a los malos olores, impresión que no negaré. Lo que haré es referir el caso más espeluznante que me ha sucedido, para que ustedes juzguen en consecuencia si constituye o no una razonada explicación de esta particularidad..”.
 
  Los cuatro amigos, siguen el relato de Lovecraft, con interés, sumergiéndose en las entrañas de la fina escritura del autor Norteamericano, sintiendo sobre sus carnes el dramatismo del relato hasta desembocar en un frenesí de terror, que los atrapa en una espiral, que termina con aplausos cuando el viejo decide poner fin a la lectura.


Antes de marchar para la mina, el joven Juan Antonio, recuerda a Juan, que Florian, había tenido la noche anterior, una visión de algo espantoso, espeluznante, horrendo, entre las callejuelas del pueblo, pero se niega a contarlo, pues cree que lo pudiéramos tomar por loco, demente o perturbado.
 
..-¡Ah si, pues mal echo, debería contar todo lo que sucede, de esta forma podríamos ayudarlo! 
 
Exclama el viejo Juan, dejando el libro de relatos sobre la mesa. Acariciando suavemente el pelo, del perro mastín, se acerca hasta Florian, que parece pensativo, quizás la visión de la noche anterior, vuelve a resurgir con fuerza en sus pensamientos.
 
..-¡Florian, ven conmigo! 
 
Exclama el viejo Juan, cogiendo a este alrededor del cuello, transmitiéndole de esta forma tranquilidad y sosiego.


En la pequeña estancia reservada para la leña...Juan pregunta a Florian.
 
..-¿Cuéntame, que visión tuviste anoche sobre las callejuelas del pueblo?.
 
..-No tiene importancia, ya se lo dije a Juan Antonio, es solo producto de mi imaginación.
 
..-¡No guardes los secretos en tu subconsciente, te pueden hacer daño, puedes caer en un estado depresivo!.
 
Exclama Juan, dispuesto a conocer la misteriosa visión.
 
..-Se lo diré Juan, si me da su palabra de no comentar nada con mis amigos.
 
..-¡Confía en mi Florian, eres una persona seria y responsable! 
 
Exclama, Juan.
 
..-Antes que nada, Juan, le tengo que dar la enhorabuena, la forma de contar los relatos por su parte me ha llegado a impactar, es usted un gran narrador y todos disfrutamos con estos relatos que nos lee por las tardes, ante una buena taza de café.
 
..-Gracias hijo, estoy muy agradecido de que valores mi forma de contar estos relatos, de estos grandes genios...ahora dime..-¿Que visión tuviste anoche, entre las callejuelas del pueblo?.
 
..-Anoche al despedirnos, cada uno tomó rumbo para su hogar, yo como cada noche cogí por la calle Luciano Escobar, que permanecía desierta, aunque en algunos cuarteles podía visualizarse a través del postigo, una tenue luz, probablemente de los mineros que habían regresado en el turno de noche y que se disponían a cenar, fue entonces cuando al llegar casi a la casa de esquina donde habita abuela Amalia, cuando una figura cruzó ante mí, emergiendo desde la oscuridad, su silueta se asemejaba a un ser inhumano, de grandes extremidades superiores, que terminaban en unas manos extensas, rematadas con dedos largos y uñas curvadas como los felinos, las extremidades inferiores eran esqueléticas, y terminaban en unos enormes pies rematados con dedos de uñas felinas, en su tronco arqueado podría divisarse los huesos de la columna, que sobresalían formando una división como si se tratara de dientes aserrados, mientras su rostro no pude contemplarlo por desaparecer por los hediondos gallineros de abuela Amalia.
 
Capítulo II.


..-Extraordinaria visión la que tuviste, no creo en fenómenos paranormales, pero en la oscuridad de la noche...¿Quién sabe lo que se oculta bajo su oscuro, sombrío y lóbrego manto?
 

Puntualiza finalmente Juan, realizando una pregunta.


..-Bueno Juan, partimos para Tharsis, mañana le informaré nuevamente si vuelvo a tener otra visión.


 Poco después, los amigos reunidos emprenden nuevamente el viaje de regreso. Mientras los amigos charlan y conversan, Florian, solo piensa en la extraordinaria visión de la noche anterior.

 

.-¡Florian, quieres que te acompañe hasta casa!.

 

Exclama, Juan Antonio.


..-No, gracias, Juan Antonio,ya te dije esta mañana que todo era debido a un estado sugestivo, en gran parte debido a los relatos que con tanto dramatismo , puesta en escena, nos deleita y brinda el viejo Juan.

Responde.


Nuevamente, Florian, se encuentra solo ante la misma calle. El grueso abrigo de lana posee una cremallera que sube hasta arriba, hasta cubrirle prácticamente el rostro hasta la altura de la nariz, mientras una gorra cubre su despoblada cabeza de cabello, bajando hasta la altura de los ojos, su caminar es preciso, mientras se pregunta.

 

..-¿Porqué habré tenido este tipo de visión, si he pasado por esta calle multitud de veces, sin notar nada raro nunca?.

 

A medida que se acerca hasta el lugar de los hechos, comienza ascender su nivel de adrenalina y ligeros escalofríos, comienzan a recorrer su organismo, produciendo pequeños espasmos. Angustiado, excitado e inquieto, no aparta la vista de las podridas maderas de los gallineros, deseoso de que no ocurra ninguna visión y todo quede en una anécdota de triste recuerdo. Por fin ha pasado por el lugar sin que haya sucedido nada raro y cierra el puño en señal de triunfo, respirando hondo, exhalando el aire de la noche y olvidando los sucesos de la noche anterior.


Florian, habita en un pequeño cuartel (casa pequeña destinada a los mineros de la compañía minera de Tharsis),de dos habitaciones, con un patio delantero donde una pequeña habitación es usada para guardar utensilios de limpieza. Este pequeño cuartel, fue heredado de su padre, ya que su madre fallecía cuando Florian, contaba pocos años de vida. Su padre, también pastor le introdujo en esa profesión, pues no le agradaba el trabajo en la mina..aunque como dice Florian.
 
..-”La perdida de mi madre, a temprana edad, hizo que acompañara a mi padre de forma constante, olvidando incluso el colegio, estos continuos acompañamientos introdujo en mí la pasión por los grandes escenarios abiertos, donde la naturaleza nos brinda la ocasión de disfrutar de cada momento. Observar los machos de perdices cantar en celo, el paso de las grandes avutardas hacia los llanos de Villanueva de los Castillejos, el vuelo de los cernícalos, el bello plumaje de las avefrías, el precioso cante de las cogujadas y calandrias, todo esta belleza me hizo que cayera en su embrujo y quedara cautivado para siempre, con un único propósito, seguir la estirpe de mi familia y convertirme en un nuevo pastor de ovejas”.


Al morir su padre, Florian, prometió a este, buscar una mujer, para compartir su vida, quedar descendencia y no vivir en soledad. Los años pasaban con el acomodamiento en su hogar, sin tiempo para nada, debido a la constancia, perseverancia e insistencia del trabajo, donde prácticamente pasas todo el día acompañado solo por animales, desplazando de esta forma cualquier presencia humana, las opciones se reducen a esporádicas salidas en el pueblo, en el cual debido a su carácter, tímido y apocado, las ocasiones de entablar amistad con una mujer, se diluían como azucarillo en agua. Hoy en día, traspasado ya el medio siglo, ha perdido toda la ilusión que algún día pudo tener de encontrar compañera.


Un nuevo día comienza para Florian, con la monotonía y rutina de siempre, reunirse con los compañeros y partir rumbo a la cabaña.
 
..-¿Que tal la pasada noche, volviste a tener otra alucinación?.
 
Pregunta con ansiedad, Juan Antonio, para conocer la respuesta.
 
..-¡Pues no, nada, ayer pasaba por la misma calle de la noche anterior sin que observara nada extraño! 
 
Exclama, con tranquilidad Florian.
 
..-Muy bien, tan solo fue una alucinación espontánea, sin importancia.
 
Responde, Juan Antonio.
 
 Una vez llegado a la cabaña, el viejo Juan pregunta a Florian, con inusitado nerviosismo.
 
..-¿Florian, que tal anoche, volviste a tener otra pesadilla?.
 
..-Encontrando la misma respuesta, que Juan Antonio.


Han pasado varias semanas, sin que ocurra nada extraño. Todo está olvidado, aunque el paso por la calle provoca ligeros escalofríos, al contemplar los apestosos y hediondos gallineros infestados de cucarachas, ratones y alguna rata. Una nueva noche de aparente tranquilidad, en la que se repite el fenómeno atmosférico, de la noche de la alucinación, el fuerte viento, que provoca, sonidos lastimeros, sollozantes y afligidos, al colarse entre las lozas de las chimeneas. Florian, camina normalmente, con las manos introducidas en los bolsillos de lana de su abrigo y ligeramente encorvado debido al frío. De manera espontánea, gira la cabeza y observa a través del postigo de la casa de abuela Amalía, como esta permanece aún despierta con una iluminación que no corresponde a corriente alterna. Invadido por la curiosidad, Florian, se acerca hasta el indiscreto objetivo que es la cerradura del postigo, mientras escucha a medida que se acerca, como alguien habla en un idioma raro, extraño, insólito. Justo enfrente del postigo su corazón comienza a latir con energía, a medida que su ojo derecho se acerca a la obertura de la llave. Iluminada con varias velas, abuela Amalia, lee un extraño libro, cuya cobertura de color negro, brilla con intensidad ante las velas que iluminan unas páginas de color dorado.


Sentada en una gran butaca, parece recitar una y otra vez, extrañas frases que no logro, vincular y relacionar con ningún idioma parecido..”Brag saghot, hamatt rahme...harast dimott”. Mientras parafrasea estas ininteligibles, indescifrables, frases, levanta los brazos pareciendo invocar algún demonio, es entonces cuando recuerdo la visión de semanas atrás.
 
..-¿Que me pasa dios, esto no puede ser real?
 
 ..-Me pregunto en silencio, observando una señora, vestida con una larga túnica, leyendo frases sin sentido y que parecía normal, hasta ahora. Con ligeros espasmos, temblores y escalofríos, abandono el lugar a toda prisa, mientras tengo la sensación de que algo monstruoso me persigue. Con grandes zancadas, por fin alcanzo mi hogar y con manos temblorosas, trato de introducir la llave en la cerradura, la cual parece desaparecer por momentos, haciendo que mi estado sugestivo alcance cotas que me haga caer en el peligroso pozo de la ansiedad. Tras múltiples intentos, atino con la cerradura y abro la puerta con fuerza, mi cerebro comienza a procesar todo tipo de imágenes, debo calmar mi estado, de lo contrario no sé que puede pasar.
 
..-¡Las cerillas, dónde, están las cerillas, que no aparecen! 
 
Exclamo, a voces.
 
..-Debo hacer una infusión de tila, que calme mi estado.


Florian, se encuentra atenazado de horror, cuando todo parecía olvidado, las pesadillas han vuelto con la visión a través de la cerradura de abuela Amalia. Trata de encontrar una explicación razonable, quizás la audición de los relatos del viejo Juan, hayan trastocado su intelecto, penetrando en sus neuronas cerebrales, las cuales debido a la poca ingestión de alimentos, se encuentran en un proceso de deterioro lamentable. Más calmado, tras la ingestión de la infusión, trata de recordar que tipo de persona es, abuela Amalia.


...Abuela Amalia, había trabajado en la oficina general, de la compañía minera, situada en el barrio de Pueblo Nuevo, como limpiadora, de ella se dice que tiene muy mal carácter, temperamento y talante. Su personalidad disciplinada y recta, acentuada con una condición y aptitud severa, limita sus escasos momentos de alegría y satisfacción. En cuanto a su aspecto físico es alta de estatura con unas espalda ancha y grandes pechos, a medida que descendemos observamos que sus extremidades inferiores son extremadamente delgadas en comparación con su robusto tronco y terminadas en unos pies demasiado grandes, por los cuales muchas veces no encuentra calzado femenino y tiene que calzar masculino. En su aparente estado físico, abuela Amalia, oculta una condición de masculinidad, que desarrolla en cada acción que ejerce, por eso muchas personas se preguntan y dudan de su sexo. El apelativo de “abuela”, fue heredado de su difunta madre, la señora Teresa, una mujer a la cual le encantaba los niños, sobre todo los niños pobres que deambulaban por las calles de Minas de Tharsis, en tiempo de hambruna, allá por los años cuarenta. La señora Teresa, confeccionaba en su casa con el azúcar, exquisitos dulces que regalaba a los niños, estos dulces recibían el nombre de coquirris, y solo el placer de ver a los niños sonreír ya le hacía feliz. Amalia, por su parte representa el extremo opuesto, de la extraordinaria personalidad de su madre, odia a los niños, más de uno se ha llevado un escobazo al pasar junto a ella y pisar en la zona barrida, cuando limpia la puerta de casa, y más de una vez ha salido de su casa profiriendo insultos e improperios, contra los vecinos, por el mero hecho de llamarla..”abuela”. En los últimos años, su fuerte carácter se ha vuelto más violento y agresivo, ha abandonado su cita con la iglesia, en la que gracias a su madre acostumbraba asistir de forma regular, desde la más tierna infancia. Algunos vecinos comentan y estos son hipótesis, que recibe en su hogar constante correo, suponen que puede tratarse de libros. En cuanto a su dieta culinaria y esto si es verídico, adora la carne de felino, por esa razón por sus gallineros no suelen nunca observarse gatos, razón obvia del aumento de roedores y cucarachas.


Capítulo III.


...Tras una noche agitada, sin apenas descanso, debido a la nueva pesadilla, alucinación, vivida la noche anterior, Florian, vuelve de nuevo a pasar por el mismo lugar, aunque la luz del día apacigua, suaviza el escenario y todo parece tan cándido. Parece mentira, que con la llegada de la noche, este lugar pueda convertirse en lóbrego y tenebroso. Reunidos con sus amigos, con rostro cansado, extenuado, estos síntomas no pasa desapercibido para Epifanio, que realiza la siguiente pregunta.
 
..-¿Que te sucede Florian, pareces enfermo?
 
..-Es problema de mi dentadura, debido a la infección, adquirida hace unos días, esta noche no me ha dejado descansar.
 
Responde, Florian, mintiendo para zanjar el tema
 
..-Esa muela debe ser sacada por el maestro “Chaparro” en su barbería, es todo un maestro en la extracción de muelas.
 
Responde, Epifanio, con una sonrisa.


Un nuevo día, despunta por el horizonte y los amigos nuevamente emprenden el camino. Desde la cercana mina, resuenan ecos de las bocinas de las locomotoras de vapor sobre la estación, antes de emprender camino a Corrales, cargadas con innumerables vagones de mineral.
Una vez en la cabaña, los amigos conducen y dirigen las ovejas a los pastos, Florian, comienza a notar síntomas de cansancio, fatiga y agotamiento, acentuado por las altas temperaturas. Tras probar un poco de alimento, queda sumido en un profundo sueño, sin notar que las horas han pasado de forma rápida. En la cabaña, los amigos encierran el ganado y preguntan por Florian.
 
..-¡Han visto a Florian!
 
Exclama, Juan.
 
..-No, esta mañana llegaba con claros síntomas de cansancio, intuyo y sospecho que haya caído en un profundo sueño.
 
Responde, Epifanio.
 
A punto de salir a buscarlo, escuchan los ladridos del perro mastín de Florian, que se acerca a toda prisa, dirigiendo el ganado acompañado por Florian, que muestra indicios de extenuación y agotamiento.
 
..-¿Que te ha ocurrido Florian?
 
Pregunta, José.
 
..-Una joven oveja, se había extraviado y he tenido que ir a buscarla.
 
Responde, Florian ,volviendo a mentir.
 
..-¡Bueno amigos, como ya es tarde, hoy no voy a leer relato, pero si vamos a tomar una taza de café!
 
Exclama, el viejo Juan.


Una vez saboreado el rico café portugués, Florian, llama hasta la estancia reservada a la leña al viejo Juan.
 
..-Juan, ayer nuevamente volví a tener una alucinación, pesadilla.
 
..-¡Otra vez, hijo....cuéntame!
 
Exclama, el viejo Juan.
 
.....”Entonces miré por la cerradura y observé a la abuela Amalia, leyendo un extraño libro de color negro, con las hojas color dorado, pronunciando frases ininteligibles que no se encuentran en ningún libro conocido, ataviada con una larga túnica, parecía invocar algún demonio, entonces asocié la extraña criatura de mi pesadilla pasada, en una invocación de Amalia. Atenazado de horror, abandoné el lugar a toda marcha, con la sospecha y presentimiento de que algo monstruoso me seguía...” 
 
..-¡Bufff, me parece que la abuela Amalia, lee novelas de H.P Lovecraft, jajajajaja...!
 
Exclama Juan, emitiendo fuerte risotadas.
 
..-No me hace ninguna gracia Juan.
 
Responde, Florian.
 
..-Es solo una broma, aunque esa mujer me parece misteriosa, hay quien dice que es hermafrodita y que siempre le ha atraído las mujeres, también debo decirte, Florian, que estás demasiado estresado últimamente y que debes consumir más alimentos, todo lo que te ocurre con estas pesadillas son síntomas de debilidad, debido a la incipiente anemia que se apodera de tu cuerpo, creando una confusión mental que te hace ver cosas que no existen.
 
Responde, Juan.
 
..-¡Puede ser Juan, debo consumir más alimento, es verdad lo que dice, estoy extremadamente escuálido y delgado!
 
Exclama, Florian, con rostro preocupado.

La llegada de la noche nuevamente crea en él una sensación de incertidumbre, desasosiego, a la cual se tendrá que enfrentar, mientras trata de olvidar los acontecimientos de la noche pasada y centra sus pensamientos en la figura del viejo Juan.
 
..”El viejo Juan, es un tipo, al que no sabría catalogar, pues sinceramente no comprendo como ejerce esta profesión de pastor, enclaustrado y recluido en una pequeña cabaña, sobreviviendo con el dinero que recauda de la venta de ovejas. Posee un coeficiente de inteligencia, superior a muchas personas que se la dan de inteligentes, lúcidas e instruidas, estando preparado y capacitado para poder desarrollar una profesión de responsabilidad plena. Su padre, quiso que estudiara una profesión de la cual podría depender en el futuro, pues con sus dotes para el estudio no tendría problemas el día de mañana. Durante un tiempo parece que quiso escuchar a su padre, y comenzó a estudiar ingeniería botánica, su pasión por la flora y las propiedades de las plantas le seducían. Durante años estuvo inmerso en el estudio y a punto de licenciarse lo dejó todo para acomodarse, eligiendo una vida... anacoreta y solitaria. La pasión por la lectura, de novelas de terror, es gracias a sus tía Josefa, que al fallecer dejaba para su único sobrino una buena colección de clásicos...” 
 
..-¡Bueno Florian, que tenga dulces sueños y esa dentadura te deje descansar esta noche!
 
Exclama, Epifanio, golpeando suavemente la espalda.
 
..-Ya estamos en el pueblo, parece mentira, recordando la figura del viejo Juan, el regreso ha pasado volando.
 
Responde, Florian.


De nuevo, ante la lóbrega, sombría y siniestra calle.
 
..-¿Que hago, debo seguir la senda acostumbrada todos los días o debo cambiar de rumbo?...vaya duda plantea mi subconsciente. 
 
 Tras deliberar unos segundos, decide una opción.
 
..-Hoy transitaré por la parte trasera de la calle Luciano Escobar, la calle Madroñal, así evito pasar por la puerta donde habita abuela Amalia y no exhalo el hediondo y nauseabundo olor que desprende sus carcomidos, apolillados y corroídos gallineros.
 
 Con aparente tranquilidad, Florian, transita por la calle Madroñal, hasta llegar a la esquina donde habita abuela Amalia, tan solo que la puerta de ésta, orienta hacia el norte y Florian, no puede ver que ocurre. De pronto, una sensación de curiosidad e indagación, seduce a Florian, que trata de llegar hasta la esquina con cortos pasos. Su pulso es constante, así como su nivel de adrenalina que asciende, provocando espasmos y sudoración. A un metro escaso de la esquina, une su espalda con la fría pared y avanza, ayudado por las manos hasta llegar al borde de la esquina. Tan solo basta girar la cabeza, para tener completa visión de los gallineros. Respira hondo y gira la cabeza, visualizando la misma criatura de la semanas anteriores. Horrorizado y estremecido por la monstruosidad, que trata de esconderse tras los gallineros, Florian, se lanza tras ella con valentía, coraje y valor, profiriendo alaridos de ira, rabia y cólera.




Capítulo IV.


...De pronto, Florian, se encuentra transportado, desplazado, a otra dimensión, a la que llega con una confusión mental y ligeramente aturdido. Trata de incorporarse para ver dónde se encuentra, todo parece tan confuso que su cabeza aún da vueltas. Tras unos momentos de tensión, angustia e incertidumbre, al fin puede vislumbrar el lugar que permanece ligeramente iluminado. A punto de emitir un alarido de horror, trata de tranquilizar su estado. Los oscuros, podridos y carcomidos gallineros, se han transformado en lóbregos, siniestros, laberintos, donde impera un hedor, nauseabundo, repulsivo y tremendamente fétido. Por cada túnel o pasadizo, llegan sonidos lejanos de alaridos, bramidos y berridos, que no corresponden a criaturas de este planeta.


A medida que avanza hasta lo que parece una gran sala, los rugidos, se amplían y reverberan, contra las paredes de roca, intensificando su fuerza. Desorientado, aturdido y confundido, por fin llega hasta la extraña sala, presidida en un extremo por un altar o presbiterio. Sobre los cimientos de la misma se encuentran, esparcidos, innumerables huesos de animales. Sin duda, el lugar corresponde a una sala donde se sacrifican vidas, para satisfacer a alguna extraña e insólita criatura. Por los túneles y pasillos que comunican con la sala, se escuchan extrañas voces que aumentan su sonido a medida que llegan hasta el lugar. Escondido tras unas rocas, Florian, tiene claro acceso a toda la sala y puede observar como la extraña comitiva se dirige al altar, ataviados, con negras túnicas y caperuzas, que ocultan sus rostros. Uno, de estos extraños seres, portan un animal, con toda certeza para ofrecer como sacrificio y ofrenda a cualquier extraña cosa.
 
Al llegar hasta el altar, el animal comienza a dar bramidos, berridos, aunque pronto es apaciguado. Los extraños seres, con poderosos brazos, logran izarlo hasta quedar prácticamente tendido, sobre la loza mortuoria. De pronto, la persona que dirige la extraña comitiva, se desaloja de la caperuza y comienza a leer frases de un extraño libro de color negro, con hojas doradas que resultan familiar a Florian... ”Brag saghot, hamatt rahme...harast dimott”..entonces Florian, está a punto de emitir, un alarido de horror, que hubiera descubierto su ubicación, aquella persona que lee aquella extraña frase es....¡abuela Amalia!. Su negro cabello, ojos celestes, tronco fuerte con ancha espalda y piernas enflaquecidas, no pasa desapercibida, aunque vistiera ese extraño atuendo. Una enorme daga, asciende sobre la cabeza de abuela Amalia, sujetada con ambas manos, repite una y otra vez la extraña frase.


En esos momentos, los bramidos, berridos y alaridos, intensifican su fuerza, procedentes de alguna extraña celda. Sea lo que fuere aquella criatura, clama para que le sea entregada su ofrenda. Abuela Amalia, desciende el plateado acero, que brilla con el claroscuro ocasionado por la tenue iluminación de antorchas, hundiendo sobre el tórax del animal, que comienza a sangrar de forma abundante. Con puño firme, abuela Amalia, comienza a abrir en canal el animal, y hunde su mano izquierda, hasta arrancar el corazón, el cual deposita en una urna. Acto seguido el animal es devorado con avidez, voracidad y ansia por las extrañas criaturas que acompañan la comitiva, como si se tratara de una manada de hienas salvajes. La fisonomía de las criaturas, corresponden con la pesadilla y alucinación de Florian. Petrificado, absorto y estupefacto, queda Florian, ante la ceremonia vivida y pellizca una otra vez su brazo para comprobar que todo es una pesadilla. Tras el festín, los huesos y cráneo del animal sacrificado, siguen aumentando el osario de la extraña sala. Mientras abuela Amalia, acompañada de sus súbditos, comienza a dirigirse, hasta la celda desde donde proviene los alaridos, bramidos y berridos. Atrapado por la espiral de horror, Florian, quiere abandonar el lugar, desistiendo al momento. La curiosidad por ver que se encuentra oculto en aquellas celdas, pudo vencer, y decide seguir a la extraña comitiva, a una distancia prudente. A través de pasadizos de rocas, iluminados con antorchas, Florian, sigue la insólita comitiva. Oleadas de un olor nauseabundo, difícil de distinguir, surcan los pasadizos, incrementando su fetidez a medida que se acercan a la celda.


De pronto, la comitiva se halla frente a una puerta, cerrada con grandes cadenas, que pertenece a una mazmorra, desde donde provienen los aterradores bramidos, que intensifican su fuerza mientras abuela Amalia, comienza a leer de nuevo la extraña frase.. ”Brag saghot, hamatt rahme...harast dimott”. La puerta parece estallar, reventar y explotar, agitada por un extraño ser, con una fuerza descomunal. Tras leer la frase, la bestia parece tranquilizarse, y abuela Amalia, abre el postigo, para ofrecer la urna con el corazón del animal sacrificado. Un silencio sepulcral se produce al momento, inundando aquellos extraños pasadizos, de olores nauseabundos, hediondos y fétidos. Los berridos cesan y la extraña comitiva presidida por abuela Amalia, se aleja del lugar, dejando un rastro de pestilencia, que llega hasta las fosas nasales de Florian, que acaba de perder la noción del tiempo. Aturdido, vacilante y desconcertado, Florian, de nuevo quiere desistir y abandonar aquellos hediondos pasadizos, aunque de nuevo la curiosidad, puede vencer sus ansías de abandonar el lugar. Con prudencia, avanza hasta la enorme puerta de madera maciza, cerrada con enormes candados y cerrojos.


Descomunales cadenas cruzan la puerta a modo de aspas, Florian, se pregunta.
 
..-¿Que extraño ser, debe habitar aquí, para estar encerrado con estas cadenas, cerrojos y candados?.
 
Con espasmos, atenazado de horror, comienza a retirar el grueso cerrojo de acero que cierra el postigo. Con manos temblorosas, no quiere hacer ruido que pudiera despertar aquella extraña criatura. Mientras el enorme cerrojo se desliza, para abrir el postigo, el nivel de adrenalina, asciende de modo alarmante en Florian. A solo unos pocos centímetros de ser retirado el grueso acero, Florian, nota un leve pinchazo sobre su lado izquierdo, produciendo un intenso dolor. Sin querer desistir en esos momentos, comienza a abrir el postigo de forma sutil, sin hacer apenas ruido. De forma, que el postigo iba abriendo, Florian, comienza a visualizar aquella extraña mazmorra, inundada de olores nauseabundos, fétidos y repulsivos, hasta llegar al extremo final dónde, Florian, sufre un fuerte colapso, su débil corazón se para, deja de funcionar, no puede soportar aquella aterradora visión, difícil de narrar con palabras, solo lo que pudo observar en aquel extremo de la mazmorra, quedará para siempre en un misterio sin resolver.


Capítulo V.


..Como cada mañana, Peña, madruga, para barrer y limpiar la puerta, y posteriormente preparar la cafetera con café, para recibir a su marido, Juan José, que trabaja como guarda de la compañía minera. La mañana de niebla, dificulta la visión, cuando Peña se dispone a limpiar, por la parte trasera de su garita, entonces advierte una silueta con forma humana, tumbada entre los gallineros. Con ligero sobresalto, emite un alarido de terror y marcha a recibir a su esposo, que esta a punto de llegar. Hasta la calle Málaga, se traslada a esperar a su marido, que regresa envuelto entre niebla. Con rostro demacrado y macilento, exclama.
 
..-¡Juan José, creo que hay una persona, tumbada entre los gallineros de abuela Amalia!.
 
..-Una persona tumbada entre los apestosos y hediondos gallineros, debe tratarse de algún borracho.
 
Contesta, Juan José.
 
En pocos minutos, llegan hasta los gallineros y efectivamente, se trata de una persona, que posee todos los síntomas de fallecimiento. Sin llegar a tocar el supuesto cadáver, Juan José, observa la vestimenta del sujeto, junto con la mochila que porta.
 
..-¡Creo que se trata de Florián, el pastor,  que pasa todas las noches por la calle, de vuelta de su trabajo!
 
Exclama, Juan José
 
..-Debemos avisar a la guardia civil, para que investigue que ha sucedido.
 
Contesta Peña.
 
Con la niebla, disipándose lentamente, muchos vecinos se acercan hasta las inmediaciones, ofreciendo todo tipo de hipótesis, algunas descabelladas. Entre los muchos vecinos, que observan el cadáver, se encuentra, abuela Amalia. La muerte ha ocurrido en su propiedad, y no da crédito a lo que sus ojos ven.
 
..-¡Florián, el pastor, pasa todas las noches por mi puerta, y de forma educada da las buenas noches, debe haberle dado algún infarto!
 
Exclama abuela Amalia, con rostro incrédulo y escéptico.
 
Poco tiempo después, de ser informados, llega hasta las inmediaciones, donde se ha producido el fallecimiento, la guardia civil, con un joven sargento, destinado en el cuartel de Pueblo Nuevo, hace pocas fechas. De apellido Peláez, pertenece a una familia donde, todos sus miembros han pertenecido al glorioso cuerpo de la benemérita. Para Peláez, recién salido de la academia, se presenta un caso, fácil de resolver. Un sujeto que regresa del trabajo y se siente indispuesto, en el momento que pasa junto a los fétidos, gallineros de abuela Amalia, sufre un infarto, por múltiples causas y fin del caso. Pero Peláez, astuto y sagaz, quiere indagar más, su primer caso se muestra como un examen que pondrá a prueba, su capacidad para investigar, averiguar y explorar, tras dejar la academia. Tras realizar algunas preguntas, a los presentes, todos se encogen de hombros, no saben que ha podido ocurrir. Mientras, a escasos metros del fallecimiento, los compañeros de Florián, se han enterado del fatal desenlace, y se reúnen en torno al cuerpo del fallecido, que continúa en el lugar hasta que el juez decida su levantamiento.
 
..-¡Que ha ocurrido, con Florian!
 
Exclaman al unísono.
 
..-¿Vosotros sois, compañero de Florian?.
 
Pregunta Peláez, mientras masajea su incipiente barba.
 
..-Sí, somos compañeros, y nunca creímos que podría ocurrir esta desgracia.
 
Contestan al unísono nuevamente, los tres compañeros.
 
..-¡Bien, me podéis acompañar un momento hasta el coche, quiero haceros unas preguntas!
 
Exclama, con tono serio, Peláez.


Una vez junto al coche, Peláez, comienza un ligero interrogatorio, que comience a esclarecer lo sucedido.
 
..-¿Notabais últimamente, que vuestro compañero se sintiera indispuesto o enfermo?.
 
Pregunta, Peláez.
 
..-¡Hace meses, notamos algo raro en su comportamiento, pues nos contaba que había tenido alguna visión rara, aunque lo achacábamos a su falta de apetito, pues mostraba síntomas de una incipiente anemia!
 
Exclama, Juan Antonio.
 
..-¿Visiones raras, es consumidor, de estupefacientes?.
 
Pregunta, Peláez
 
..-No, no ,que va, Florían ni fumaba, ni consumía alcohol, soló café y algunas infusiones.
 
Contesta nuevamente, Juan Antonio, erigiéndose en portavoz del grupo.
 
..-Nosotros formamos un grupo de cinco pastores, que trabajamos en los terrenos que posee la compañía minera, los rebaños lo guardamos, en la casa del “campillo” situado a tres kilometros del pueblo, en dirección oeste, Juan el viejo, como lo llamamos, es el propietario de la cabaña, cada rebaño pertenece a cada uno de nosotros, es nuestra forma de ganarnos la vida
 
Argumenta Epifanio, con una breve crónica.
 
..-¿Juan, el viejo?.
 
Pregunta, Peláez.
 
..-Sí, Juan el viejo, es el propietario de la cabaña y los terrenos adyacentes, donde guardamos los rebaños, cuando regresamos por la tarde, nos ofrece una taza de café y nos suele contar algún relato de terror, pues le encanta leer y narrarnos lo que lee.
 
Contesta José, que aún no había hablado
 
..-Bien, de momento es todo, estaremos en contacto, por si necesito vuestra colaboración
 
Responde Peláez, poniendo fin al corto, interrogatorio.


Horas después, el cadáver es levantado por orden del juez de Valverde y conducido hasta el domicilio del fallecido, donde el cuerpo permanecerá 24 horas antes de ser llevado hasta el cementerio, donde se practicará una autopsia, para dictaminar la causa de la muerte. Por su parte, Peláez, ha pedido muestra de sangre, para examinar en el laboratorio.
Toda la semana, Peláez, interroga a los compañeros de Florian, uno por uno en cada hogar, todos coinciden en la incipiente anemia que comenzaba a instaurarse en su anatomía de forma crónica. A espera de los resultados, tan solo falta el interrogatorio de Juan el viejo. Y es hasta la cabaña donde se dirige Peláez, en una mañana fría, cuando las primeras avefrías, llegadas desde el norte, se instalan en los verdes prados, señal inequívoca de que el invierno ha llegado a estas tierras andevaleñas. Sorprende a Juan el viejo, la llegada de la benemérita hasta la cabaña. Hace semanas que su compañero Florian falleció, por causas que aún se desconocen y no se espera la visita, aunque no muestra signos de nerviosismo, siempre la presencia de la guardia civil, inquieta, aunque no tengas que ocultar nada. Antes de bajar del coche, Peláez, examina todo el lugar, ante los continuos ladridos de los perros de Juan, fieles defensores de las posesiones del viejo. Peláez y su compañero Garcia, bajan del coche,y encaminan sus pasos hasta la cabaña. La puerta donde Juan guarda el rebaño, que da acceso a la cabaña, permanece cerrada. Pronto Juan aparece, desde que el coche, hizo el desvío por la carretera que conduce a Puebla de Guzmán, ya Juan, sabía que se dirigía hasta su casa, aunque decidió permanecer oculto sobre el cabezo, en el cual divisa todo el entorno que le rodea.
 
..-¡Buenos días, sed bienvenidos a mi humilde cubil, pasad y os ofreceré una taza de café!
 
Exclama Juan, mostrando, hospitalidad y generosidad.
 
..-¿Juan, el viejo, supongo?.
 
Pregunta, Peláez.
 
..-jejejeje, famosa frase, de Stanley, cuando encontró al doctor Livingstone.
 
Responde Juan, con una sonrisa.
 
Tras pasar a la cabaña, Juan, enciende fuego, con cepas de brezo, y se dispone a calentar el agua, de la fuente, con la que prepara el exquisito café de origen portugués. Mientras tanto Pelaéz, observa toda la cabaña, el escaso mobiliario, compuesto por varias sillas con asientos de enea, una apolillada mesa redonda, un camastro también de madera, con varias mantas, recubiertas de piel de ganado ovino, una estantería con varias decenas de libros, una cómoda y una percha. Una puerta entreabierta, da acceso hasta una habitación, donde Juan guarda, leña y otros utensilios. Acomodados en las sillas, pronto la fría habitación, comienza adquirir calor proveniente de la enorme chimenea, que vomita humo a través de la campana, construida de ladrillos refractarios, los cuales al calentarse, proyectan el calor por toda la sala.
 
..-¡Magnífico café Juan, es todo un maestro en el arte de preparar café!.
 
Exclama, García.
 
..-Gracias, son tantos años, preparando esta deliciosa bebida, que acabas encontrando, la formula necesaria para saborearlo.


..-¿Juan, se preguntará usted, a que se debe nuestra visita?.
 
Pregunta Peláez, mientras degusta el exquisito café.
 
..-Siempre vuestra visita, es bien recibida, pues refuerza la seguridad, protección, para alejar a los amigos de lo ajeno.
 
Responde Juan, con una sonrisa.
 
..-Bueno Juan, vayamos al grano, hace ya varias semanas falleció un compañero suyo, diría que en extrañas circunstancias, pues su cadáver, estaba junto a unos gallineros, sin ninguna señal de violencia, pero sobre su rostro se podía denotar facciones, rasgos, de haber observado algo terrorífico, lo que produjo sin duda un fuerte colapso , al cual no pudo resistir, produciendo el fallecimiento.
 
..-Estos últimos meses, me contaba historias raras que le sucedía, precisamente en ese lugar, creo sinceramente que por sugestión, pues Florián, era una persona abstemia en todos los sentidos que ni fumaba ni consumía alcohol, tan solo café e infusiones, su falta de apetito y la incipiente anemia, reforzaba las extrañas pesadillas, que se instalaban en su cerebro de manera peligrosa.
 
..-¡Suele usted narrar, relatos de terror a sus compañeros, antes de que marchen!.
 
Exclama, Peláez.
 
..-Sí, es mi gran pasión, heredada de mi tía, una autentica fanática de Poe, Lovecraft, Wilde....


Capítulo VI.


Ha pasado mas de un año, y la muerte de Florián, ha quedado olvidada, postergada. Y Peláez, tampoco pudo relacionar, la trágica muerte, con un hecho delictivo, al no poder sacar conclusiones concisas de la autopsia y del examen de la sangre extraída al fallecido. Juan el viejo, por su parte, desde el fallecimiento, ha dejado de leer relatos, aunque sigue preparando el exquisito café, cuando el crepúsculo comienza a cubrir de sombras el páramo y los pastores regresan. El lugar que ocupaba Florián, con su rebaño, no ha sido cubierto y el ganado que pertenecía al fallecido, han sido distribuido entre los compañeros. Epifanio, el mayor del grupo de pastores, posee un pequeño establo en el huerto, propiedad de su suegro, donde diariamente al llegar la noche, extrae leche a media docena de vacas holandesas, que su mujer vende diariamente al despuntar el día. El huerto, situado en Umbría Madroñal, de la localidad minera, posee menos de una hectárea y las vacas son alimentadas con alpacas de heno, que distribuye diariamente,
 Epifanio, al regresar por las noches.
 
Las noches de diciembre, suelen estar envueltas en niebla, estática, inmóvil y quieta, sobre la zona donde el cabezo, impide que el viento procedente del sur, empuje las nubes bajas hacia otras zonas. Epifanio, camina, por el mismo sendero que lo hace todas las noches, entre grandes eucaliptos. Antes de cruzar la laguna, formada, tras impedir varios vaciaderos de mineral, que el agua llegue hasta la mina cercana. Con tan solo el café, consumido en la cabaña, Epifanio, encara el último tramo del recorrido, hasta llegar hasta la puerta que da acceso al huerto. Con la mano puesta sobre el cerrojo de la puerta, alza la vista y distingue entre la niebla y el gran algarrobo de Cortés, una figura espectral, que desaparece, entre la intrincada red de higueras chumbas que posee el huerto. Un escalofrío, repentino, sacude el cuerpo de Epifanio, preguntándose si lo que acaba de ver es real o tal vez, la niebla caprichosa, ha adoptado una figura fantasmal. Al día siguiente, Epifanio, no comenta nada con sus compañeros, pues al contrario que sucediera con Florián, la personalidad de Epifanio, es recatada, reservada y discreta. La imagen de la figura espectral, desapareciendo entre las higueras chumbas, queda plasmada y grabada en el cerebro de Epifanio, y cada noche que acude hasta el establo, visualiza de forma rápida el lugar por donde desapareció, aunque tranquiliza su estado el mero hecho de que en noches de ausencia de niebla, no se produce ningún fenómeno y Epifanio da por hecho que la figura fantasmagórica, fue configurada de manera antojadiza, por el fenómeno atmosférico.


Como sucediera con Florián, la primera vez, la extraña visión, cae en el olvido y todo queda en una simple anécdota. Transcurridas varias semanas, Epifanio, se encuentra esparciendo heno, entre los comederos. Bastante cansado, sale a respirar, el aire fresco, con fragancias de pino, que baja desde el cabezo, de pronto al mirar sobre la zona donde emergió la figura, nuevamente, esta vuelve, a tomar forma humana y se desliza levitando suavemente suspendida, a pocos centímetros del suelo.
 
..-¡Nooo, esto no puede ser, que me pasa...esto es imposible!.
 
Exclama, mientras observa como la figura de forma vaporosa, etérea, avanza hacia el, emanando efluvios, que recuerda a un cuerpo en descomposición, el cual se hace más profundo y penetrante a medida que avanza, hasta donde se encuentra Epifanio. Atenazado, horrorizado, por la visión, Epifanio, se precipita e inicia una alocada carrera, profiriendo alaridos, que se desvanecen bajo el manto de estrellas.
 
..-Ahhhhhhhhhhhh.
 
..-Un grito ahogado y el cuerpo de Epifanio, penetra en un pozo sin brocal, hundiéndose en las frías aguas. Atenazado de horror, trata de escalar la pared, mientras grita con fuerza. En el mes de diciembre, las pocas casas que conforman el barrio de Umbría Madroñal, permanecen cerradas y las voces de auxilio, lanzadas por Epifanio, no son escuchadas, provocando el fallecimiento por ahogamiento tras una dura lucha. Dolores, esposa de Epifanio, espera a su marido para cenar. Ante la tardanza de este, sale a buscarlo, encontrándose la puerta del establo abierta, con el candil a punto de consumir.
 
..-¡Epifaniooooooooooooo!.
 
Exclama y grita, con fuerza, sin obtener ninguna respuesta.
 
Preguntándose en silencio.
 
..-¿Dónde ha podido acudir?.
 
Con una ligera sensación de nerviosismo, que comienza a invadir su cuerpo, recuerda al amigo Pablo, que vive en una casa cercana al huerto y hasta allí encamina los pasos. Dolores golpea la puerta con tosquedad, repetidas veces, ansiosa de obtener una respuesta.
 
..-¡Quien es!.
 
Exclama, desde el interior Josefa, mujer de Pablo
 
..-Dolores.
 
. .-¡Que Dolores!.
 
Vuelve a exclamar Josefa.
 
..-Dolores, mujer de Epifanio.
 
..-Ah si, Dolores, perdona por no haber reconocido tu voz.
 
Responde Josefa.
 
Al abrir la puerta, Dolores, sabe que su marido no se encuentra en la misma, y emite esta pregunta.
 
..-¿Pablo, Josefa, mi marido no se encuentra en el establo, y la puerta se encontraba abierta?.
 
..-Que raro, pues no suele nunca ausentarse sin cerrar la puerta.
 
..-¿Has preguntado a su compañero José, el pastor?.
 
 ..-No, vosotros sois los primeros a los que he acudido.
 
Responde, Dolores.
 
..-¡Vamos a casa de José!.
 
Exclama Josefa, mientras recoge una toca para abrigarse en la fría noche,minera.


A un centenar de metros de la casa de Pablo y Josefa, vive José, compañero de Epifanio y hasta allí encaminan los pasos el grupo. Dolores, bastante preocupada, recibe los agasajos de Josefa, nunca se había producido esta situación, por eso es normal que en su rostro pueda percibirse ciertos síntomas relacionados con ansiedad, nerviosismo e inquietud. La casa de José, posee un patio delantero, cuya superficie está toda repleta de macetas de varios tamaños, conteniendo plantas de diversas especies, cuidadas con esmero por su anciana madre. Tras abrir la puerta, del patio, esta emite un sonido chirriante, crujiente, debido al óxido incrustado en sus bisagras, dicho sonido ocasiona que el perro de raza yorkshire de José, emita unos ladridos, haciendo que la anciana madre exclame desde el interior.
 
..-¡Quién es, quien anda ahí!.
 
..-No se preocupe doña Teresa, somos gente de bien.
 
Responde, Pablo.
 
..-Ah, si son mis queridos vecinos Pablo, Josefa y Dolores, mujer del compañero de mi hijo.
 
..-¿Que ha pasado?.
 
Pregunta con preocupación Teresa.
 
..-Mi marido, que todas las noches tras regresar del trabajo, acude para dar de comer a las vacas y aún no ha aparecido, he estado en el huerto y no está.
 
Responde, con preocupación y angustias, Dolores.
 
En esos momentos, hace su aparición José, que permanecía en su habitación.
 
..-¡Que ha pasado!
 
Exclama, con rostro serio.
 
..-Mi marido, aún no ha aparecido por casa, he ido al huerto y tampoco está, estoy preocupada no sé donde ha podido ir.
 
Responde nuevamente Dolores.
 
..-Vamos todos al huerto, lo buscaremos, puede ser que haya sufrido algún desmayo debido al trabajo.
 
Responde, José, mientras coge ropa de abrigo.
 
..-Usted Teresa, quédese aquí, ya con su edad y la oscura noche, no es plan para venir con nosotros.
 
Responde, Pablo.
 
Al llegar al huerto, el grupo inspecciona los alrededores con minuciosidad, pero la oscura noche no es la mejor aliada y postergan la búsqueda para la mañana siguiente. Dolores, abatida, decaída y desanimada, regresa para el hogar no sin antes tomar varias infusiones de tila, en casa de Josefa y Pablo, para que recobre tranquilidad.


La noticia de la desaparición de Epifanio recobra, como sucediera con Florián, la angustia y desasosiego, entre los compañeros, que aún quedan y ambos, Juan Antonio y José, no acuden al trabajo, esa mañana, para buscar junto a Dolores, Pablo y Josefa, a su compañero desaparecido la noche anterior. Una vez reunido el grupo, comienzan una intensa búsqueda, bajo la iluminación que produce el día, Pablo, porta una pateja, para buscar en pozos u otros sitios, siendo el primer lugar a inspeccionar el pozo sin brocal que se encuentra en el huerto vecino de Cortés. Tras arrojar los ganchos, por primera vez, algo queda sujeto y Pablo, para no llamar la atención, susurra en voz baja.
 
..-Juan Antonio, José, creo que algo se ha enganchado en la pateja, no alzad la voz, pero creo que se trata del cuerpo de Epifanio.
 
 Efectivamente, una vez los ganchos asciende hasta, la capa freática, se observa el cuerpo sin vida de Epifanio. Dolores y Josefa, que buscaban en otras zonas, pronto descubren por señas que efectúan los hombres, que han encontrado el cadáver, que su querido marido acaba de aparecer. Dolores, con una crisis nerviosa comienza a gritar, bramar y vociferar. Ante esta situación el grupo decide llevarla hasta casa de Pablo, donde varias vecinas tratarán de calmar. Pronto la guardia civil, como numerosos grupos de vecinos acuden al lugar del siniestro, quedando acordonada la zona, por temor que se puedan destruir pruebas. El sargento Peláez, nuevamente, se enfrenta a un caso donde el fallecido es como sucediera con Florián, un pastor, y este hecho ya comienza a ser sospechoso, pues en el transcurso de un año, han fallecido dos pastores, uno por un fuerte colapso y otro por ahogamiento, han sido dos formas de fallecer diferentes, habrá que descubrir si ambas tienen algún nexo de unión, para llevar a cabo una investigación, que aclare lo sucedido.


Transcurridos varios años, de los tristes sucesos, la tranquilidad reina en el pueblo. José y Juan Antonio, siguen con las labores de pastoreo, aún recuerdan a sus compañeros fallecidos y la forma de fallecer.
 
.-¿Como pudieron fallecer de esa manera, pues ambos gozaban de buena salud?.
 
Se preguntan.
 
..-Y el caso de Epifanio, es aún mas llamativo, pues el fallecido conocía exactamente la ubicación del pozo.
 
..-¿Que pudo inducir a que tomara esa decisión?
 
Reflexiona José, con una pregunta, mientras se dirigen hacia la cabaña, donde cogerán el ganado, que ha aumentado, debido a los fallecimientos de los compañeros. Peláez, tampoco pudo sacar conclusiones, del fallecimiento de Epifanio, y todo fue debido a fatales consecuencias que nos reserva el destino.
 
Capítulo VII

José, aficionado a la caza, aprovecha el tiempo de verano para salir a cazar por las noches. Se dirige con su escopeta, hacia una charca en el paraje conocido como “El pinillo”. Allí oculto tras arbustos de adelfas, espera la llegada de conejos. Aliado, con la luz de la luna, en fase de llena, esta proyecta sombras sobre el fétido barro que bordea la charca, al haber descendido el agua. El silencio, quebrado por los innumerables batracios que invade los margenes de la charca, provoca una extraña sensación de compañía, que cesa al efectuar el primer disparo, que impacta con el cuerpo de un conejo provocando la muerte instantánea. Pasados unos minutos, vuelve de nuevo la sinfonía de sonidos desde la charca, momento que aprovecha José, para tomar un café, preparado por su amigo Juan el viejo, esa misma tarde. Estimulado y animado, por la ingestión de la excelente bebida, de nuevo, José, centra sus cinco sentidos en los margenes de la charca, por donde aparecen los conejos, sintiendo un leve escalofrío, al cesar de momento la sinfonía de sonido de los batracios.
 
..-¿Que habrá ocurrido?.
 
Se pregunta en silencio, mientras una figura espectral, aparece reflejada sobre las aguas calmas de la charca. Escondido tras los arbustos de adelfa, la respiración de José, acelera, al comprobar que la figura toma forma de un gran batracio, de manera amorfa, cuyos pestilentes y nauseabundos, efluvios, llegan hasta las fosas nasales de José, que efectúa un disparo para ahuyentar a tan extraña criatura, es entonces cuando la extraña cosa, se dirige hacia las adelfas para engullir a José, con su gran boca, cavernosa, desde la que emanan, babas, viscosas y tremendamente fétidas. Atrapado por una sensación de horror, quiere huir a través del barranco, infestado de zarzamoras, de afiladas púas.
 
..-Ahhhggg.
 
Grita en el silencio de la noche, al incrustarse un cartucho sobre su pecho, al resbalar sobre la tierra húmeda y efectuar un disparo de fatal consecuencia.


Juan Antonio, espera a su compañero, en la esquina de la calle Alicante, como todos los días, para emprender camino hacia la cabaña, ante la tardanza del compañero decide ir a buscarlo a casa, donde encuentra a Teresa cuidando las flores.
 
..-¡Buenos días, doña Teresa, y José!.
 
Exclama, de manera preocupada.
 
..- Mi José, pensaba que ya había ido a trabajar, se habrá quedado dormido, pues ayer noche fue a cazar, ya sabes, le encanta la caza, espera un momento, voy a llamarlo...¡ José, despierta, está aquí tu compañero, Juan Antonio!...¿Que raro, que no abra la puerta, voy a ver?...
 
 La anciana, tras abrir la puerta observa que no hay nadie y la cama está intacta, es entonces cuando la anciana, siente que algo ha ocurrido.
 
..-¡No está, Juan Antonio, algo debe haber ocurrido!
 
Exclama, con nerviosismo.
 
..-¿Donde suele ir a cazar?.
 
Pregunta, Juan Antonio, preocupado.
 
..-Pues no lo dice, aunque un sitio de toda la vida, es al que iba con mi difunto marido, su padre...la charca del pinillo.
 
 ..-Pues allí voy a ir, puede ser que se haya quedado dormido, con el cansancio acumulado.
 
En un corto espacio de tiempo, con grandes zancadas, se acerca Juan Antonio hasta la charca, llevándose una desagradable sorpresa, al comprobar que a pocos metros de las adelfas, que servían de cobijo, se encuentra el cadáver de su compañero, de espalda, con un importante reguero de sangre y ocultando la expresión de su rostro. A su lado, la escopeta y un zurrón de piel.


Invadido por el horror, Juan Antonio, llega hasta las inmediaciones del cuartel de la guardia civil, donde informará de lo sucedido. En poco menos de media hora, llega hasta el lugar, una patrulla de la guardia civil con el sargento Peláez.
 
..-¡Vaya, una tercera victima, en poco más de dos años, aunque esta presenta un tipo de fallecimiento que podía haberse dado de manera fortuíta!
 
Exclama, Peláez.
 
Poco tiempo, después de los hechos, Teresa, es informada por otra patrulla de la guardia civil. Mientras, en el lugar de los hechos, Peláez, de forma minuciosa y meticulosa, envuelve el zurrón y la escopeta en bolsas de plástico, para ser analizadas posteriormente. Con una fuerte crisis nerviosa, Juan Antonio, no puede asimilar, que tres compañeros hayan fallecido, de manera diferente y son muchos los interrogantes, sin respuestas, que surgen ante estos misteriosos casos.


Debido a una fuerte depresión contraída, por el fallecimiento de sus compañeros, Juan Antonio, deja el trabajo y todas las cabezas de ganado pasan a ser cuidadas por Juan el viejo. En el cuartel de la guardia civil, mientras tanto, Peláez, ha entregado a la policia científica la escopeta y zurrón, para que efectúen una minuciosa exploración y examen de todo cuanto objeto había en el zurrón y que había estado en contacto con el fallecido. La policía comienza el examen de los objetos que se alojaban en el zurrón, un conejo, una afilada navaja, una taza y un termo de café, con algo de café aún en su interior. Liquido que será también analizado de manera meticulosa. Pasados unos días, Peláez, recibe toda la información, de los objetos y también los análisis efectuados al café, que se alojaba en el termo.
 
..-¡Vaya, vaya!.
 
Exclama, cerrando el puño.
 
..-En mi primera visita a la cabaña, observé un manojo de centeno que secaba al sol y del centeno se puede extraer....
 
..-Preparad, varias patrullas, salimos para la cabaña del viejo Juan.
 
..-¡Pasa algo!.
 
Exclaman, varios guardias civiles.
 
Varias patrullas de guardias civiles, parten para la cabaña, Juan, las observa, desde su enclave, oculto entre jaras, jaguarzos, aulagas y tojos, decidiendo huir, pues espera un sinfín de preguntas por el último fallecimiento del compañero. Al llegar hasta la cabaña, los guardias civiles como ocurriera en su anterior visita, se encuentran la cabaña sin su propietario, aunque esta vez, dudan que vuelva, por eso deciden actuar por su cuenta y rompen el protocolo invadiendo la cabaña. Peláez, acompañado de García, busca de manera minuciosa, por toda la cabaña, encontrando lo que venía a buscar, centeno.
 
Poco mas tarde, realizan el gran descubrimiento, alojado en un frasco, se encuentra, cornezuelo de centeno, un hongo invasor del cereal, que contiene una sustancia llamada, ácido lisérgico, más conocido como LSD, un importante alucinógeno. Peláez, comienza a atar cabos, poniendo figuras en el intrincado puzzle, que poco a poco comienza a coger forma.
 
..-El viejo Juan, ofrecía café, al grupo de pastores, debido a sus estudios de botánica, sabía que el cornezuelo del centeno, aislado, posee una fuerte sustancia alucinógena llamada ácido lisérgico o LSD, esta droga fue administrada en pequeñas dosis, no sé con que fin, quizás por diversión, quería comprobar con sus compañeros, los efectos que producían los relatos de terror, con la ingestión de ácido lisérgico camuflado en el café, primero comenzó a administrarla al más débil del grupo, Florián, para mas tarde continuar con, Epifanio, y por último José, de haber seguido también hubiera acabado con la vida de Juan Antonio, aunque, debo decir, que estas bromas ocultaban un lado más oscuro, pues como se ha podido comprobar han fallecido tres compañeros y las cabezas de ganado hubieran pasado a formar parte del viejo Juan.
 
Concluye, Peláez, con la suposición y conjetura, que han sucedido estos años.
 
..-¡Hay que poner una orden de búsqueda, del viejo Juan, tendrá que responder a muchas preguntas!.
 
Exclama, Peláez


Un amplio dispositivo de búsqueda, se pone en marcha, por parte de guardias civiles, venidos desde los pueblos limítrofes. Pasados unos días, Juan el viejo, es localizado en el poblado abandonado del Lagunazo. Capturado por la benemérita, Juan, se declara inocente, aunque deberá responder, por la sustancia que se alojaba en el café de José, la cual preparaba en su cabaña y administraba a los compañeros. En el juicio, Juan, se declara culpable, de administrar ácido lisérgico, aunque no tiene nada que ver con las muertes de los compañeros, preguntado por qué lo hacia, respondió de la misma forma que había pensado el astuto y sagaz sargento.
 
..¡Por diversión!.


La cabaña....Un relato original de Marcos Tenorio Màrquez
.

No hay comentarios:

Publicar un comentario