miércoles, 23 de septiembre de 2020

La avefría



 

 

 La avefría


...La avefría se ha asociado siempre, con la llegada del otoño, en que los días se vuelven grises y una pertinaz e insistente lluvia, visten nuestros campos de abundante hierba color verde, reemplazando de esta forma, la hierba reseca de color dorado, que el verano tiño. Mi primer acercamiento hasta estas bellas aves, que pueblan nuestros campos, se produjo en la lejana década de los setenta.


En un huerto cercano a Tharsis, desprovisto de arboles y todo tipo de arbustos, crecía de forma generosa, abundante hierba, que alojaba infinidad de aves en su búsqueda diaria de alimentos...(bisbitas, colirrojos tizones, lavanderas, tarabillas comunes y norteñas etc..). De entre todas estas pequeñas aves, destacaba sin duda, las bellas avefrías que emprendían su majestuoso vuelo, cuando eran sorprendidas, emitiendo un lastimero quejío, señal de alarma para avisar a sus congéneres. Los domingos con el descanso del colegio, solía acompañar a mi padre por los campos que circundan al pueblo, fue cuando en una mañana soleada, sorprendimos a un grupo de estas aves, que emprendieron el vuelo desplegando sus maravillosas alas en las que destacaba el color blanco y negro. Mi curiosidad pronto se vio correspondida.

 

..-¡Papa, que pájaros son esos!

 

Exclamé.

 

..-Eso son aguanieves, que se alimentan sobre todo de lombrices.

 

Respondió mi padre.

 

 En Tharsis, y muchos pueblos de alrededores, son conocidas como aguanieves, confundiendo como ocurre con numerosas aves, su verdadero nombre...avefría. Este primer encuentro con estas aves, me llegó a obsesionar y quería poseer una y no dudé un momento en dar caza, con los distintos sistemas que poseemos los humanos, para cazar todo tipo de animales. Reunidos una tarde con varios amigos, decidimos instalar unas trampas o costillas como son también conocidas.


Tras buscar el cebo entre las jaras, encontramos bastantes orugas o roscas, como son conocidas por estos lares. Estas roscas se encuentran en el interior de la madera, tras ser depositado por algún escarabajo o polilla, logran introducirse y se alimenta de la madera, adquiriendo un color amarillento. Al ser muy nutritivas es codiciado por una larga lista de aves, entre las que se encuentran las avefrías.


Con casi una docena de trampas instaladas, con roscas de jaras, esperábamos el momento de que alguna picara nuestro cebo. Tras varios días sin ninguna novedad, por fin, uno de los días, sobre una de las trampas había capturado un precioso ejemplar de estas bellas aves, y junto a mis amigos pudimos apreciar la belleza de su plumaje, con tonos metálicos irisados de bellos colores sobre las alas, la cresta de plumas y sus largas patas de color rojizo. Tratamos de criarla en cautividad, pero no pudo ser, tras varios días sin probar bocado, falleció.


Desde ese día trate de capturar estas bellas aves, obsesionado sobre todo por su plumaje, pues la carne no posee valor alguno. Más tarde comprendí, que estas aves, son patrimonio de la naturaleza y como tal debemos proteger, pues no hacen daño a nadie y son un placer para la vista poderlas observar junto a chorlitos dorados, estorninos, alcaravanes, sisones...etc. Hoy día debido al auge de explotaciones agrícolas, y la siembra de ejemplares de alcornoque y encinas, en la provincia de Huelva, ha ido diezmado de este modo, los grandes espacios abiertos, que sostenían una importante colonia de avefrías y chorlitos dorados, que han visto de esta forma reducida su presencia en la provincia.


La avefría


Marcos Tenorio Márquez

 

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