Mis Pequeñas Cosas

sábado, 12 de agosto de 2017

Las pequeñas tiendas de ultramarinos de Tharsis.

Las pequeñas tiendas de ultramarinos de Tharsis.


...Como hace años dediqué,una ilustración y relato, a las pequeñas tiendas de “chuches” del pueblo,quedaba un cierto vacío,pues también existía en aquellos tiempos y aún hoy día existe,pequeñas tiendas dedicada a la venta de ultramarinos. Productos de todo tipo
(Droguería,comestibles,papelería,ferretería,tabacalera) e incluso farmacia,con las clásicas pastillas para dolor de cabeza..(Calmante vitaminado,aspirina,optalidón..etc),eran vendidos en estas tiendas,cuyo horario se mantenía mucho más allá de la puesta de sol,e incluso ya cerradas,ofrecía sus servicios si la persona en cuestión necesitaba algo....Nos sumergimos en la nostalgia,y nos dejamos llevar por las olas,que surcan nuestro cerebro,y viajamos en el tiempo......Un día cualquiera de la década de los setenta....¿Mamá,nos puede hacer una tortilla francesa,para mi y hermana,con los huevos que papá ha traído del huerto?....-pues claro hijo, ahora mismo,saca la sartén del mueble...¡¡Anda,no tengo aceite!!..exclamaba mi madre,con tono preocupado...toma hijo,estas cincuenta pesetas,y vas a comprar a la tienda de “la García” un litro de aceite de oliva de la marca “carbonell”..-pero mamá,mira la hora que es,ya la tienda debe estar cerrada...-no te preocupes,Juan o Rosario,te atenderán...Como intuía,la tienda ya había cerrado,tras un largo día...unos golpes en la puerta,y unas voces lograban percibirse,tras sus gruesos muros...¿Quien es?..-replicaba una voz masculina..-yo, Juan...Un corto periodo de tiempo,y la puerta abría....¡¡Anda,Marcos,que deseas a estas horas!!..exclamaba,un cansado y soñoliento, Juan..-quería una botella de aceite de oliva,pero no recuerdo la marca..-a ver, tengo Koipe,carbonell..-si, esa es, carbonell...-Anda,toma el aceite..-muchas gracias Juan y buenas noches. Y es que las tiendas,de esta
forma,cercana,próxima,constituían una sólida base,que ofrecía sus servicios de manera desinteresada,cordial,afable y amable,cuando necesitabas algo en casa,sin respetar horarios,tuvieras dinero o no
para responder,porque,esa es otra cuestión,que sin duda no puedo dejar pasar por alto,en este pequeño relato,que escribo y que sin duda remarco en negrita. Muchas familias del pueblo,cuya unidad familiar,estaba formado por numerosos miembros,no podían de ninguna forma, llegar a fin de mes,debido a los sueldos miserables con los que obsequiaba,la compañía minera,a estos hombres que se jugaban la vida de manera diaria. Agotándose las necesidades básicas de alimentos,y no teniendo recursos económicos,para volver a llenar otra vez las despensas,había que recurrir después de intentarlo de todas maneras,a que las tiendas ofrecieran fiado,para una vez llegado a primeros de mes,cuando cobraban los obreros,poder satisfacer las cantidades anticipadas. No había problemas de ninguna manera y en todas las tiendas podría observarse,ensartado por un alambre puntiagudo,hojas de cuaderno o papel de traza,los nombres de las personas apuntadas con la cantidad adeudada. Una vez satisfecho el pago, estas hojas eran destruidas,por el dueño de la tienda.

En Cada barrio del pueblo,ubicadas en cuarteles,o casa nueva,se encontraban estas pequeñas tiendas. Muchas de ellas,aparte de vender los clásicos productos de comercio,nos obsequiaban con artículos artesanos,elaborados en casa,huerto u otras zonas,productos en su mayoría derivados de la matanza del cerdo,lácteos(vaca,cabra,oveja)aves de corral,frutas del tiempo,incluso dulcería,panadería bollería,todos ellos realizados por manos expertas,diestras y entendidas. De esta forma, cada pequeña tienda,poseía su especialidad,que llegada la época del año nos ponía a disposición para degustar,en forma de sabrosas aceitunas machacadas,chacinas,quesos,quesiños,pestiños,rosas,borrachos y un sinfín de productos elaborados de forma natural y sana,sin agregar sustancias aditivas,potenciadores de sabor,que pondrían en riesgo nuestra salud. Así crecimos los que conformamos,nuestra generación,degustando productos sanos,saludables y beneficiosos para que nuestro organismo rechazara cualquier tipo de enfermedad,que pudiéramos contraer.
Ya para terminar este pequeño relato,quiero recordar algunos nombres que se convirtieron según la barriada,a la que pertenecieras,en familiares,usuales y comunes....recuerdo sobre todo la zona por la que vivía,en Tharsis y la parte donde está ubicada la plaza de abastos....Juan el de la García,era conocido por el apellido de la familia de la mujer,tienda muy conocida,a la que siempre recuerdo con cariño y a la que está dedicada la ilustración...en productos artesanos,la familia García,nos obsequiaba con las ricas tortas y bollos,aparte también chacinas y huevos frescos...También posteriormente en el barrio se instaló la tienda de Francisca Gómez,familia con las que guardo una estrecha relación,excelentes personas que nos brindaron durante muchos años sus servicios,en una tienda que ofrecía de todo...Salva...la tienda de la “Sarba” primero en la calle,Madroñal,para después quedar ubicada,donde se encontraba la zapatería de Melchor,en la calle Luciano Escobar...la tienda de la “Sarba” nos ofrecía productos derivados del cerdo así como deliciosas aceitunas machacadas,es otra tienda que recuerdo con mucho cariño...En la calle Colón,estaba ubicada la tienda de Manuel Meníz,especializada en frutas del tiempo,que nos ponía a disposición una amplia variedad,para saborear,con total garantía de frescura. La tienda de Sacramento,también ofrecía una amplia variedad de productos,en la calle Madroñal,al quedar viuda la tienda pasó a formar parte de la familia de Epifanio Rodríguez, la cual sigue,hoy día ofreciéndonos sus productos, regentados por Epifanio Rodríguez y Agueda García. En la plaza de abastos,la tienda de Sebastiana,especializada en el exquisito bacalao,que cortaba en aquel famoso cortador al cual todos recordamos....Hay más tiendas que me dejo en el tintero,la cual quiero que recordéis en algún comentario,para que ninguna quede fuera....Y hasta aquí este pequeño recorrido por las distintas tiendas,y valga este homenaje que hago para todas ellas,para recordarlas con nostalgia y cariño,de un tiempo que permanecerá en nuestra memoria para siempre.


Las pequeñas tiendas de ultramarinos....Un relato de Marcos Tenorio.

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