Mis Pequeñas Cosas

martes, 7 de febrero de 2017

El petirrojo y el ruiseñor.

El petirrojo y el ruiseñor.

Mi jardín es un edén,donde las pequeñas
aves encuentran un paraíso, para conjugar
y entonar sus bellas melodías,convirtiendo este
pequeño espacio,en un reducto,donde convergen
trinos,gorjeos,en una sinfonía orquestada
compuesta e interpretada por frágiles
pajarillos,exaltando y enalteciendo las
bellezas de las plantas,las cuales motivadas e
impulsadas por la armonías,explosionan cautivando
a todo ser humano, que contempla atónito,tan magno
sublime y admirable espectáculo.


Cautivado,embrujado y hechizado por la variedad
de sus trinos,puse todo mi empeños en capturarlas
para encerrarlas en bellas jaulas
y que me ofrecieran sus bellas melodías, todo el
año. En pocos días,gran número de ellas,ocupaban
una zona soleada,en un lugar privilegiado de mi
casa. Tristes,apenadas y afligidas,revoloteaban en
sus respectivas prisiones de acero e hierro,tratando
de alcanzar la libertad. Pronto sucumbirán y entenderán
que este es su nuevo entorno y comenzarán a comer
y beber cuando el hambre y la sed,aparezca y exija
su ración diaria que las mantenga con vida. Los días
pasaron,y la tristeza y melancolía,se apoderó de sus
frágiles cuerpecitos,comenzando a fallecer,transformando
aquel jardín,celestial y supremo, en lóbrego,sombrío y
siniestro.

Las bellas plantas,presagiaron,la desgracia,comenzando
a marchitar,amustiarse y deslucir,los trajes, que las flores
habían creado en torno a ellas. El sauce desde donde cantaba
rivalizando el ruiseñor y el petirrojo,comenzó a pudrirse y negras aves,ocupaban sus despobladas ramas.
Enojado,enfadado y enfurecido,destrocé aquellas malditas
jaulas que aprisionaban a mis frágiles inquilinos.
Desde ese día,traté, de que las aves,volvieran a colonizar otra
vez, mi triste jardín,instalando cajas nidos y comederos.
Pronto,las pequeñas aves volvieron,olvidando sucesos anteriores
perdonando y conmutando,los terribles daños ocasionados
a sus congéneres. En mi jardín volvió otra vez a reinar la
armonía y musicalidad,de sus trinos y gorjeos.
Aprendí la lección,de que existen,aves, que no soportan
estar encerradas,falleciendo de melancolía,tristeza y nostalgia
cuando son privadas de libertad.
La belleza de sus trinos y gorjeos,es un premio,que nos
regala la madre naturaleza,cuando gozan de libertad
más aún,cuando reconocen que los humanos,tratamos
de satisfacerlas,agradarlas y complacerlas,cuidando
el entorno donde conviven con nosotros.


El petirrojo y el ruiseñor......Un cuento original de Marcos Tenorio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada