Mis Pequeñas Cosas

martes, 30 de diciembre de 2014

Una perdiz macho llamado.."Perico"

Una perdiz macho llamado...”Perico”

..A comienzos del mes de junio de 1974,nos reunimos mis amigos y yo para ir en busca de pequeñas crías de perdiz,para criarlas, ya que la tradición de criar perdices en cautividad gozaba en aquellos años de muchos adeptos. Partimos como casi siempre de los grandes eucaliptos que circundaban el campo de futbol,allí reunidos decidimos ir a un lugar conocido como los “llanos del Belicano”,una extensa llanura donde se fusionaba el pasto con los brezos y jaras,lugar idóneo para que las perdices criaran a su prole,con abundancia de insectos y algo de cereal. Las altas temperaturas del mes de Junio ya se dejaba sentir, cercano ya los albores del incipiente verano que se acercaba. Cruzamos la Huerta Grande,circundando el chalets de Don Juan Davis,abandonando de esta forma el asfalto para adentrarnos en un carril de tierra...llegamos hasta un barranco dónde las aguas residuales de los chalets se fusionaban con las aguas de la mina,permitiendo de esta forma que la exuberante vegetación de zarzamoras,torbiscos y eucaliptos,creciera de modo desmesurado y desproporcionado...zona perfecta para innumerables aves, donde destacaba el mirlo común. Al atravesar el barranco para coger dirección a la cañada de “Santa Barbara”,un buen número de perdices emprendieron el vuelo,en todas direcciones...cada uno seguimos a una cría, cuyas dimensiones eran cercanas ya a tórtolas...la abundante vegetación de jaras y brezos,más una pared de huerto abandonado,hicieron que mis intentos y los de mi amigo Manuel, fracasaran....Juan Rodríguez (d.e.p) tuvo más suerte, había seguido a una cría que se había adentrado en una zona de pastizal,la cría de buenas dimensiones con el buche harta de agua,había descendido su vuelo alojando entre la abundante vegetación...tras otro corto vuelo,Juan logró localizarla y atraparla. Con la captura decidimos volver,el asfixiante calor comenzaba hacer mella en nuestros adolescentes cuerpos...¡Creo que es macho!..exclamaba Juan..sí puede ser,mirad como van saliendo los incipientes espolones,común en los machos..-replicaba Manuel. Pocos meses después nuestra pequeña perdiz se había convertido en un bello,hermoso y elegante ejemplar,al cual todos los vecinos adoraban...la familia bautizaba al hermoso ejemplar con el nombre de “Perico” y este los reconfortaba con una buena sinfonía de reclamos. Llegado el mes de Enero,un vecino del pueblo aficionado a la caza de perdiz con reclamo,acudió hasta la casa de Juan,para que prestara la perdiz para cazar...de forma amable la familia cedió la perdiz,aunque esta todavía no había tenido ningún tipo de experiencia. Este avezado y experto cazador, era toda una institución en Tharsis y sabía de perdices como cualquier profesional entiende de su profesión de forma versada y técnica. Al cabo de varias horas,este vecino devolvía la perdiz....había quedado gratamente sorprendido...¡Qué pájaro,en todos mis años de cazador con reclamo,jamás he visto un ejemplar como este!...exclamaba,aún sorprendido,fascinado y admirado...¿Cuanto queréis por él,estoy dispuesto a pagar lo que sea?...preguntaba,ilusionado, por una respuesta afirmativa...no se vende Juan,perdone, fue capturado por mi hijo y le hace mucha ilusión poseer,es un pájaro manso,pero valiente y noble.... posee un reclamo poderoso,vigoroso y enérgico ideal para cualquier cazador..-replicaba,Simón,padre de Juan...exacto así es amigo Simón,pero si decidís venderlo contad conmigo primero..-contestaba Juan. Dias después,fuimos invitados por Juan para acompañarlo al campo....a bordo de su citroen “Dyane 6” salimos para unas tierras llamadas “El Campillo”...la tarde soleada presagiaba buena jornada...dejamos el coche sobre un descampado,antigua era dónde la paja se desligaba del grano y marchamos rumbo a una zona de llanos y monte bajo(brezos,jaguarzos,tojos y jaras)....una vieja caseta de pastores derruida,donde solo quedaba media pared,nos serviría para ocultar nuestros cuerpos...a unos cincuenta metros de distancia,nuestra perdiz dispuesta sobre un “tanganillo”...palabra que posee muchas definiciones,pero que es conocida por nuestras tierras por ser el lugar donde se coloca la jaula de perdiz,sobre cualquier tipo de arbusto a media altura,para que nuestra perdiz tenga visión suficiente para otear y cantar....mientras tanto bien en silencio mirábamos a través de las troneras,realizadas en la pared...una para Juan y otra para nosotros...junto a Juan, una vieja escopeta paralela marca “Lamber” descansaba apoyada en la pared...sobre la cintura de Juan, una canana de autentico cuero,disponía los cartuchos para ser utilizados...pronto la perdiz sobre su tanganillo,comenzó con una sinfonía de reclamos,poderosos y vigorosos,que no pasaron desapercibidos para los innumerables ejemplares de perdices macho, que rivalizaban para hacerse con el territorio plagado de hembras...indescriptible,esa es la palabra que se podía utilizar para resumir la belleza del lance que vivíamos desde la tronera...varias perdices macho de buen porte, rivalizaban para expulsar al intruso de su territorio,mientras, nuestra perdiz no paraba de cantar...mientras tanto Juan, de manera sutil y delicada, lograba sacar una pequeña parte de la escopeta por la tronera,realizando un disparo seco que impactó sobre el cuerpo de un gran macho que caía abatido...hicimos amago de ir por el ejemplar abatido,pero Juan nos detuvo,con un dedo sobre la boca nos mandó callar,pronto otras perdices acudirían de nuevo a la plaza, para expulsar a sus congéneres...así continuamos hasta la llegada casi del crepúsculo, con cuatro ejemplares abatidos,que recogíamos de los alrededores para enseñar a nuestra perdiz,que orgullosa por su trabajo erguía la cabeza,presumiendo y alardeando por haber derrotado y vencido a sus congéneres en una ceremonia antiquísima de una caza que cuenta con muchos adeptos en nuestra tierra...rumbo para Tharsis,preguntábamos a Juan,porqué no había disparado contra varios ejemplares que habían entrado en la plaza...¡Esos pájaros eran hembras y las hembras no se pueden abatir..solo los ejemplares adultos y viejos que incordian a los jóvenes para que se puedan emparejar,hay que abatirlos!...exclamaba Juan,dando ejemplo de ser un cazador,responsable. La noticia del extraordinario ejemplar que poseía la familia Rodríguez Domínguez,traspasó las fronteras de Tharsis,como la pólvora, e innumerables aficionados de la provincia llegaban a casa de la familia para ofrecer altos emolumentos por la perdiz,siendo siempre la respuesta negativa....pasado la época de celo,la perdiz retornaba a su jaulón, para disfrutar de baños de tierra al sol y por las noches frías aún de la primavera,era sacada de su encierro, para comer junto a nosotros en la mesa de camilla, todo tipo de comidas,mientras veíamos algunas series en el televisor,porque la perdiz era más que una simple ave encerrada,era una mascota que todo el mundo apreciaba y estimaba....más de una larga década nos acompañó,para fallecer una fría mañana de Enero...llorada por todos,su cuerpo fue enterrado en el cabezo del Madroñal,junto a un gran pino carrasco,donde el sol cada mañana iluminaba su pequeña sepultura,de un magnifico ejemplar de perdiz roja, llamada “Perico”.

Marcos Tenorio Márquez 2014.

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